La Coctelera

Categoría: Música

Arcade Fire triunfan en Barcelona

(Vídeo resumen)

Un Sant Jordi más 10.000 personas (un telón ocultaba las gradas opuestas al escenario) da cuenta de que el fenómeno de Arcade Fire, uno de los pocos grupos nacidos en la era de la música en Internet que de momento llena estadios. Aunque antes de empezar con su épica y sus habilidades con los instrumentos, Fucked Up se encargaron de sorprender a un público muy poco o nada habituado a ver a un grupo hardcore gutural liderado por una mole de cantante que se dedicó a cantar casi toda la actuación entre las primeras filas sin camiseta. Todo muy homenaje a GG Allin pero sin sangre, ni lágrimas ni mierda (con perdón). El grupo musicalmente no daba para mucho pero como se suele decir tuvieron actitud… y qué carajo, se agradecen este tipo de sorpresas y contrastes. Es lo último que te esperas en un concierto de estadio.

Por su parte, lo de Arcade Fire fue un éxito rotundo. Sobre el escenario fueron intensos des de la acertada “Ready to Start”, la primera canción de la noche hasta un bis final que sí, por si alguien lo dudaba, se puede adjetivar como épico. Conscientes de que Funeral es su obra maestra, Arcade Fire repasaron la mayoría de temas de su álbum debut con “Neighborhood#2” , “Neighborhood#3 (Power Out)” o “Wake Up” y temas más intimistas como “We used to wait” o la conmovedora “Tunnels” (a servidora se le puso la piel de gallina, oigan), que cerró el repertorio previo al bis.

Los temas de The Suburbs (“Rococco”, “Sprawl I”I o “Month of May”) encajaron bien pero lo cierto es que tampoco destacan demasiado frente a hits como “No Cars go” (de Neon Bible, entre otras) o “Haïti”, tema dedicada a la isla en la que Régine Chassagne pasó una larga temporada viviendo con sus padres y en el que acabó danzando sobre el escenario. Sin embargo, pocas cosas pueden empañar un concierto de Arcade Fire, puesto que en directo son una banda de lujo. Se entregan en cada tema y además es una gozada ver como todos los músicos son capaces de cambiar de instrumento incluso varias veces en una misma canción (la misma Regine tocó la pandereta, la batería, el acordeón y el piano) sin que tanto cambio afecte ni a la música ni al ritmo del concierto (Axl, aprende). Win Butler estuvo al frente dando la cara pero no son la típica banda con un líder que acapara todo el protagonismo (no entiendo demasiado las comparaciones de los de Montreal con U2). Vamos, que Arcade Fire en directo LO TIENEN.

“Keep the car running” y “Wake up” cerraron un concierto como debe ser: con el público cantando, aplaudiendo o alzando los brazos, o lo que es lo mismo, tal y como lo empezaron. Esperemos que duren al mismo nivel.

Azkena Rock Festival 2010

El festival de las viejas glorias. La novena edición del festival debe ser recordada por la ausencia de bandas jóvenes y la presencia sobre los dos escenarios de Vitoria de pesos pesados en el múndo de la música con varias décadas de trayectoria professional a sus espaldas. Por supuesto, no tengo nada en contra de honrosas carreras com la de Chris Isaak, leyendas como Bob Dylan o KISS, o mitos guitarreros ochenteros como Slash. Pero un poco de frescura más allá de grupos como Airbourne tampoco hubiera estado mal, más que nada por compensar un cartel un tanto desigual.

Jueves: JIM JONES REVUE, GOV'T MULE, AIRBORNE y THE BLACK LIPS

La primera jornada, la del jueves, sirvió para confirmar que el contrabajo es un instrumento que rockea y que está de moda gracias a las cada vez más numerosas bandas que se inspiran en los bailongos años 50' para crear su música. Así, tanto los americanos The Legendary Shack Shackers como los tres hermanos adolescentes Kitty, Daisy & Lewis calentaron al público a ritmo de contrabajo aunque con resultados bastantes diferentes. Mientras los Shackers resultaron curiosos y enérgicos en parte gracias a su friki frontman, con pinta de extra de The Office, los hermanos se perdieron con tanto cambio de instrumento y de cantante y lo único que provocaron con tal demostración de habilidad musical fueron demasiadas interrupciones entre canción y canción. No fue su día puesto que el sonido tampoco les acompañó.  En cambio los Jim Jones Revue, esa banda garajera que cualquier persona debería ver en un sudoro club, reivindicaron su espectacular directo con un show enérgico y rabioso en el que destacaron las canciones de su homónimo disco, la excelente voz de Jim y el poderoso teclista machacando las teclas a base rock and roll. Igualmente clásicos, pero con el blues rock por bandera, aparecieron los Gov't Mule sobre el escenario principal con Warren Haynes al frente y con sus múltiples guitarrs. Fue la noche en la que me reconcilié con la banda  ya que anteriormente los había visto en un mini festival blues celebrado en el Poble Español donde tanto medio tiempo lleno de solos (fantásticos, cuidado) de Haynes me saturó bastante. En Vitoria hicieron un show algo más enérgico que evidenció  que la calidad de esta gente estaba bastante por encima de lo visto hasta el momento, tanto por el sonido como por la bonita y limpia voz de Warren. Sin embargo, les faltó cierta empatía con el público. Algo de lo que iban sobradísimos Airbourne (además de amplificadores, tenían más de 10 sobre el escenario formando un muro tras la banda!), una parodia con mucha suerte llena de clichés heavys como abrir una lata de cerveza con la cabeza y que bueno, al fin y al cabo, si no te los tomas demasiado en serio sirven para sacarte una sonrisa de complicidad. No puede negarse que sacudieron el festival a su manera. Black Lips cerraron la noche con sus sonido sesentero y su actitud gamberra, aunque bastante menos de lo que mostraron hace un año en el Primavera Sound. Todavía me resulta chocante ver como durante sus conciertos la gente literlamente salta, vuela por los aires, escupe y tira todo tipo de cosas como si fueran la banda punk más guarra del mundo. Quizás, de los grupos de este año fueron los que más me decepcionaron. Les faltó más alcohol en las venas.

Viernes: EL VEZ, IMELDA MAY, SLASH, KISS, IMPERIAL STATE ELECTRIC

El viernes fue el dia del rock and roll party all night long. Arrancaron Dan Baird & Homenade Sin con su rock clásico de toda la vida seguidos de otro tipo de tira de referentes clásicos pero a su peculiar manera, mezclando Elvis y homenajes a KISS con referentes latinos y las preocupaciones sociales de los hermanos latinos: El Vez. Sus cambios de traje, cada cual más glamouroso y esperpéntico, sus coristas pero sobretodo su carisma y su enorme vitalidad dejaron un grato recuerdo. Si existiera una verbena rockera en cada pueblo, El Vez haría su agosto. Imelda May consiguió bastante expectación con su llegada y demostró que para revival de los años 50' su propuesta es de calidad gracias a su banda, su voz y asus canciones. A partir de ahí la tarde flojeó hasta la llegada de los Dammed, a los que me perdí, y de Slash, que hizo un concierto homenaje a sus grupos. Ahora clásicos de los Guns como "Civil War", la ineludible "Sweet Child o' Mine" o la épica "Paradise City" y de Velvet Revolver. El grupo apenas destacó y el cantante simplemente se dedicó a dirigir ese gran karaoke. Slash no arriesgó en absoluto para bien o para mal. Tras él llegaron las grandes estrellas del ARF (junto  a Dylan, claro). Durante casi dos horas y media KISS desgranaron sus éxitos y su espectáculo de luces, fuego, sangre falsa, confettis, pirotecnia, etc. Un gran espectáculo aunque como banda siguen sin convecerme sus canciones. Cerraron con "Detroit Rock City", "I wanna rock and roll al night" y "I was made for lovin' you" y se fueron como los divos que son. Imperial State Electric, la nueva aventura de Nick Royale tras los Hellacopters convenció y presentaron un show muy potente en el que apareció Dregen dándolo todo, como debe ser. Los State tiran de versiones de clásicos y de tema nuevos a los que habrá que seguir la pista.

Sábado: BOB DYLAN, TOILET BOYS, CHRIS ISAAK, THE HIVES, BAD RELIGION

Empecé el sábado con The Cubicals, una banda de blues garaje que se dejaba ver bastante bien. Con la llegada de Dylan el recinto se llenó de público más mayor, tal y como era de esperar. El de Minessota apareció vestido de blanco, su guitarra y su piano, y con una banda que sonaba de lujo. No pude evitar acordarme durante su atuación del documental No Direction Home centrado en sus primeros años y en la polémica electrificación de su sonido a ritmo de "Like a rolling stone", canción que cerró un concierto de un mito.  Tras él, la lluvia y Chris Isaak hicieron acto de presencia. El americano demostró su genial voz aunque el mal tiempo le cortó a la hora de demostrar sus dotes de showman. Fue a por faena.  "Wicked Game", "Baby did a bad thing", "Forever Blue", "Somebody is cryin" y apenas unos pocos temas de su último disco sonaron de lujo, con esa clase innegable de Chris. Tras el chaparrón, ahí estaban los Hives par levantar los ánimos, las manos y lo que hiciera falta con sus hits garajeros y de The Black and White Album (como Tick Tick Boom) y de Veni Vidi Vicius. El grupo perfecto a la hora perfecta. Bad Religion cerraron el festival con sus clásicos y con la idea rondandome en la cabeza de que el punk es uno de los estilos más crueles en lo que a paso del tiempo se refiere.

Muse en Barcelona

 

"Ya sólo faltaba que cambiaran la hora y el grupo", decía un chico antes de empezar el concierto. Lo cierto es que la llegada a Barcelona del Resistance Tour de Muse ha sido de todo menos organizada: entradas agotadas, cambios de ubicación, cambios de día a última hora, etc. Pero sí, finalmente para alivio de muchos y enfado de otros tantos perjudicados con tanto cambio, Muse tocaron en Barcelona. Y lo hicieron llenando el Palau Sant Jordi y ante miles de entregados adolescentes y veinteañeros.

Quien diga que no hay ninguna banda de rock que haya alcanzado el éxito en ésta década y que tenga un gran poder de convocatoria entre el púbico más joven es porque no ha ido a un concierto de la banda británica.

En directo, la banda suena compacta, aunque quizás demasiado para poder apreciar con nítidez los múltiples efectos que sonido que utilizan en su música y en la voz de Matthew Bellamy. En cuanto a al espectáculo, pues eso, es todo un espectáculo de principio a fin. Tres rectángulosos luminosos que se parten por la mitad y cuya parte inferior sube y baja y da vueltas con un miembro de Muse por rectángulo es lo que podríamos definir como una puesta en escena realmente currada. El inicio con "Uprising", de su último disco The Resistence, fue de lo más espectacular.

Le siguieron "Resistence" y "New Born" sin bajar el nivel en cuanto a la visual y en lo que a música se refiere. En Barcelona la banda se presentó menos sinfónica y grandilocuente de lo que pueden llegar a ser en sus álbumes. Apostaron por un show más directo y rockero que repasó la mayoría de sus discos: "Map Of the Problematique", "Supermassive Black Hole" y "Starlight" de Black Hole and Revelations; las existosas "Time is running out", "Hysteria" o "Stockholm Syndrome" de Absolution y "Plug in Baby" o "Feeling Good" de Origin of Symetry.

Durante la versión de la canción de Nina Simone Bellamy dejó el escenario para volver a subirse a su rectángulo y tocar al piano (luminoso, por su puesto) el tema. Aunque poco duró esta versión de Muse. Con "Undisclosed Desires" volvieron a acercarse a un público que flipaba con las proyecciones láser que se proyectaron durante la canción. Hay que decir, que pese a todo este show que envuelve un concierto de Muse, la banda no cae en los excesos ególatras de Bono o de otros ilustres showmen que en cuanto ven a miles de personas dispuestas a adorarles y a aplaudirles no dudan en sacar sus vena más histriónica. Al contrario. El show va muy rodado y la banda se mantiene bastante sobria.

"Stockholm Syndrome" y la épica "Knights of Cydonia" cerraron un concierto que estuvo a la altura de las expectativas de sus fans.

Setlist Muse Barcelona 

01. Uprising
02. Resistance
03. New Born
04. Map Of The Problematique
05. Supermassive Black Hole
06. MK Ultra
07. Interlude + Hysteria
08. Drum/Bass solo
09. United States Of Eurasia
10. Feeling Good
11. Guiding Light
12. Undisclosed Desires
13. Starlight
14. Plug In Baby
15. Time Is Running Out
16. Unnatural Selection

17. Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture
18. Stockholm Syndrome
19. The Man With the Harmonica + Knights

Depeche Mode & Soulsavers en Barcelona

Palau Sant Jordi, 21 de noviembre

18.000 personas

Segundo llenazo en el Sant Jordi para ver a la banda de Dave Gahan y los suyos aguantando el paso del tiempo y seguramente saboreando al máximo el éxito conseguido tras más de 20 años de carrera.

Instalados en ese punto en el que se su nombre suele ir acompañado por aquello de "banda mítica", sus conciertos en macroestadios ofrecen lo que la gente quiere ver y oir: un show con algunos temas nuevos y una apoteosis final con todos sus grandes éxitos. No son los primeros, ni muchos menos los últimos en utilizar esta fórmula. De hecho, eso es casi una recompensa tras la espera y tras las típicas incomodidades que os podáis imaginar en un evento de ésta envergadura.

Con una respuesta inicial un poco fría por parte del público puesto que arrancaron con temas de Sounds of the Universe, su último disco, como "In Chains"o "Wrong", la banda empezó a calentar el ambiente con clásicos como "Walking in my shoes" o "It's no good" (Ultra, 1997). Estábamos viendo a unos Depeche Mode no muy interesados en tocar temas de principios de los 80 y actualizados con su esceneografía formada por una macro pantalla situada al fondo del escenario y otra pantalla central con forma de bola de espejo. Gahan se presentaba en su segunda noche en Barcelona super fiel a sí mismo: con su chaleco y sus tatuajes al descubierto y ejerciendo de showman animando al público y bailando como un derviche. Realmente, en lo físico parece que el tiempo no pasa por este hombre. Su imagen bien podría ser exactamente la misma que la de sus giras a principios de los noventa, aunque ahora parece mucho menos oscuro y torturado. Se lo pasó de puta madre.

Algo más arrugado físicamente parecía Martin Gore, cómodo en su papel de fiel secundario de Gahan pero con ansias de protagonismo. De hecho, se marcó un par de canciones en solitario con el único acompañamiento de un piano ("Home" y "Jezabel"), que si bien tuvieron su toque emotivo, lo cierto es que "mataron" un poco el ritmo del concierto. Tras bailotear "A Question of time", una eléctrica intereptación de "I Feel You" y por su puesto tras corear con 18.000 gargantas más mega -hits como "Never let me down again", "Condemnation" o "Enjoy the Silence" (típico momento de éxtasis colectivo), los temas de Gore como que no encajan demasiado bien en la dinámica del concierto. Eso sí, el entregado público se encargó de animarlas ante la divertida mirada de David Gahan.

En el tramo final cayeron "Stripped", "Behind the wheel" y por supuesto "Personal Jesus", un temazo que levanta estadios y que provoca que los huesos de Gahan se muevan sobre la pasarela. Un final con Gahan y Gore dándose un baño de masas en la pasarela y cantando "Waiting for the night" pareció contentar tanto al público como a la banda.

A mi el concierto me reforzó mi visión sobre Depeche Mode: un grupo con temazos de toques oscuros y un líder con una actitud bastante rockera, pero con temas algo más adoninos que acompañan a esos mega hits que todos conocemos. Valoren por ustedes mismos.

Por cierto, la aventura de Mark Lanegan con Soulsavers teloneó a los británicos con un resultado quizás demasiado frío. Mark estuvo perfecto con su voz y por supuesto ni pestañeó ante el numeroso público, más curioso que receptivo ante la propuesta. "Death Bells" y "Unbalanced Pieces" animaron un poco el cotarro pero temas como "Revival" o "Kingdown of Rain" perdieron emotividad entre la immnesidad del Sant Jordi y también en parte por las prisas que llevaba la banda por tocar el máximo de temas posibles. Hasta la versión de "Hit the City" sonó algo insulsa por las prisas.

Set list Depeche Mode:

1. In Chains
2. Wrong
3. Hole to Feed
4. Walking in My Shoes
5. It's No Good
6. A Question of Time
7. Precious
8. Fly on the Windscreen
9. Sister Of Night
10. Home
11. Come Back
12. Policy of Truth
13. In Your Room
14. I Feel You
15. Enjoy the Silence
16. Never Let Me Down Again

Encore:
17. Dressed In Black
18. Stripped
19. Behind the Wheel
20. Personal Jesus

Encore 2:
21. Waiting for the Night

Slash (la biografía)

No es difícil imaginar que tras el éxito de los Crüe con sus trapos sucios y después de haber tratado durante años con alguien como Axl Rose en los Guns, Slash se decidiera a contar su propia versión de los hechos (de momento, sólo en inglés). ¿Cómo pasaron de ser chusma callejera a convertirse en el grupo de rock más polémico y exitoso de su momento? ¿Por qué fueron incapaces de tomar las riendas de su carrera artística tras los "Illusions"? ¿Vive Axl Rose en este planeta?

El libro aborda cronológicamente todo el período que abarca desde que el pequeño Saul Hudson pasa de escuchar los cuentos infantiles que le leía David Bowie en su tierna infancia, a vender millones de discos, chutarse en cualquier sitio antes de llenar estadios para 50.000 personas y tener un final redentor para sus excesos. Sin embargo, a diferencia del libro de los Crüe, Slash no se centra en contar toda la mierda (que la hay, fijo) ni ataca con excesiva saña a sus compañeros. De hecho, en el libro poca gente sale mal parada, excepto, claro que sí, nuestro pelirrojo preferido. Algo que es de suponer si uno ha seguido mínimamente la trayectoria de los Guns N' Roses. Axl es mucho Axl.

Ni que decir, que la biografía es altamente recomendable para todo buen fan del grupo, puesto que se detallan esas anécdotas entrañables que dan vidilla a la biografía de cualquier grupo fetiche. A saber y este caso, cómo vivían Axl y Slash en en un cuchitril inmundo que también les servía como local de ensayo, como surgieron espontáneamente canciones tan míticas como Paradise City (tras un ensayo, y callejeando, Axl empieza a rimar aquello de "Take me down to the Paradise City/ Where the grass is green and girls are pretty" - la improvisación de Slash "Take down to the paradise city / Where de girls are fat and they got big titties" no acabó de agradar a la banda) y esos típicos problemas que provocan las drogas y la fama en exceso.

Sin embargo, el tema central del libro es la relación de amistad - odio entre Axl y Slash. Axl centra buena parte de las críticas pero también de las reflexiones de Slash sobre los Guns N' Roses, que la fin y al cabo y seguramente a pesar de su estupenda parienta, es lo que nos interesa. Todos imaginamos que tratar con un tipo como Axl no es fácil y para Slash sin duda, no fue nada agradable manejar, comprender y aguantar al cantante de Indiana y sus contínuos desplantes en los conciertos; sus decisiones unilaterales acerca de quién y quién no estaba en la banda; sus argucias legales para controlarlo todo y en definitiva, sus paranoias. Para los que aún tengan esperanzas de una posible reunión, digamos que cualquiera se lo pensaría dos (y tres veces) antes de trabajar en un disco con un tipo con el que en las grabaciones ( de los Illusions) sólo te hablas por teléfono, con el que luego sólo hablas a través de un manager (que él ha contratado y al que ves como un "Yes man") y al que no ves ni un pelo durante las giras y que cuando se digna en aparecer lo hace 2 horas tarde. En definitiva, a Slash no se le ve con excesivas ganas ni con la motivación necesaria para volver a tratar con alguien totalmente impredecible con el que siempre debe tener una dosis extragrande de paciencia (y eso que Slash, según él mismo cuenta, de paciencia tiene y mucha, hasta el punto que es inevitable pensar que algo de genio en su vida no le vendría tampoco demasiado mal). El dinero igual es un estímulo, nunca se sabe...

Se hecha a faltar una visión más coral de esta historia de rock and roll, más puntos de vista e incluso, puede que un poco más de chicha (apenas hay anécdotas de la gira de los Illusions si exceptuamos su gira junto a Metallica) puesto que Slash, a pesar de sus críticas al pelirrojo tampoco se muestra muy duro con su ex-compañero. Más bien nos muestra que lo intentó entender pero que no supo como hacerlo.

¿Habrá respuesta a Axl algún día?

Thirty Years of CBGB from the Home of Underground Rock

"Lo que más me gustaba del CBGB era la oscuridad. Eso y el equipo de sonido. Creo que allí pasé algunos de los momentos más intensos e incluso felices de mi vida. Era un antro de bebedores de mala muerte, en ninguna parte, oscuro, ruinoso. Hilly (el dueño) era un gentleman de nacimiento, creo, y supongo que él hizo la diferencia. Nos acogió. Era como el tipo mayor que quieres ser cuando eres un chaval; simplemente te dejaba ser tu mismo" - RICHARD HELL

Es posible que la cita de Richard Hell resuma en pocas palabras todos los sentimientos y recuerdos de todos aquellos que durante más de 30 años de historia del CBGB pasaron allí sus noches. Rockeros, punks, drag queens, artistas, poetas, groupies, fans, camellos, estrellas...

Thirty Years from the Home of Underground Rock. CBGB & OMFUG también es un buen compendio de imágenes de alguna de las curiosas escenas que allí se vivieron. Johnny Thunders y sus cubatas a dos manos; la groupie Sable Starr atacando a Legs McNeil, editor de la revista Punk; Iggy, Thunders y Sable Star de bajón drogata e instantáneas de shows de artistas más actuales como Social Distortion y The Distillers. Y por supuesto muchas fotos de los Ramones y citas de algunos de los protagonistas de las fotos. Por cierto, el libro también incluye un prefacio del hombre que puso en marcha el club, Hilly.

Otras imágenes las tendremos que imaginar (o leer en el IMPRESCINDIBLE libro Por favor, mátame: La Historia oral del punk de Legs McNeil), puesto que en la actualidad el garito es una tienda de ropa rockera que debe provocar palmadas en el ojete de gente tan recomendable como Lenny Kravitz o Jon Bon Jovi. Por fortuna, se conserva algo de las ennegrecidas, asquerosas y pintarrujeadas paredes del local original. También podemos encontrar memorablia de todo tipo colgando de las paredes, desde posters de conciertos, hasta guitarras destintadas o fotografías dedicadas de alguno de los tipos que hicieron legendario el club.

Al fondo del local se conserva un espacio que se supone que era el cochambroso lavabo y una máquina de pinball donde solían jugar Debbie Harry o Dee Dee Ramone. También se intuye el cuartillo detrás del escenario que albergaba el camerino o algo parecido.

En fin, tiene poco sentido haber acabado con el mito para poner a la venta cuatro trapos rockeros. Aunque lo cierto es que la especulación inmobiliaria que sufre la zona (llena de antros, sí, pero también de modernos y multiculturales restaurantes) fue la principal causante del cierre.

Lo que mejor se puede hacer en el 315 de Bowery con Bleekcer Street es pasearse por la tienda mirando lo que queda del CBGB y comprarse algún recuerdo del local como este recomendable libro.

Los dependientes estan más que acostumbrados.

Then........................................and now

Concierto de Tori Amos - Radio City Music Hall

A Tori se la esperaba con ganas en Nueva York. Así que las entradas para verla en concierto en el Radio City Music Hall, uno de los lugares con mayor aforo y de los más emblemáticos de la City, se agotaron con bastante antelación. Sí, había expectación y también había chicas. Muchas chicas, de todas las edades. No es un estereotipo decir que su música, pero sobretodo la temática de sus temas engancha muy especialmente al público femenino.
Acompañada por un batería y por un bajista que a lo largo de la noche también tocó el violoncelo, Tori abrió el concierto rodeada de pianos con "Give", un tema de su nuevo y décimo álbum, Abnormally Attracted to Sin. La verdad es que con sólo verla unos pocos minutos tocando el piano, te das cuenta de que en directo esta mujer tiene la fuerza y el desparpajo necesario como para sonar (a su manera) contundente y sexy sin que el resultado parezca demasiado forzado.

Tras "Body Soul", cayeron "Cornflake girl", "Icicle" y "Space dog", tres temas de Under the Pink que nos pusieron como una moto mientras Amos ya empezaba a dar taconazos, a mover la melena y a marcar sus poses de fémina de la muerte entre los dos pianos que tocaba a la vez.

Si bien la presentación del show era bastante minimalista, entre la multitud de pianos que Tori iba tocando y la mini banda que la acompañaba hicieron que las canciones tuvieran más fuerza. Y francamente lo agradecí, pues uno de mis temores era encontrarme con un concierto demasiado "acústico", más que nada por el cansancio acumulado por el turisteo.

"Flavor", "Concertina", "Jamaica Inn", "Mary of the Sea" y una bonita "Bells for Her" fueron los siguientes temas de su repertorio. Tras esta última, Tori se quedo sola en el escenario para interpretar su curiosa versión del "Smells like Teen Spirit" (que no me acaba de convencer) y "Winter".

Con la banda de nuevo sobre el escenario, Tori encaró un tramo final del concierto que fue a más en cada canción y que realmente fue muy disfrutable. No en vano se dejó para este último trozo más clásicos como "Little Earthquakes", una más que genial "Precious things", con Tori y la banda dándolo todo y con la pelirroja llegando a esos agudos de cristal, o "Raspberry girl", un tema discotequero que supongo que a más de un fan se le atraganta pero que en directo funciona porque consigue levantar al público de su butaca y porque hace que la Amos se desate cantando de pie o encima del banco para piano eso de "I'm not you señorita".

Pero la mejor canción de la noche fue "Strong black Wine", un tema en el que sonido del Hammond fue el absoluto protagonista y en el que Tori fue de menos a más hasta acabar gritando como una posesa eso de "She can push that motherfucker/She is my mother, fuckerer/She can push that evil from you". Y todo esto, aporreando el Hammond sin parar, sin dejar de moverse y dándole un más que evidente toque sexy a la canción, por si no lo tenía. (Ver vídeo del concierto de Washington).

"Caught a Lite Sneeze" y "Big Wheel" cerraron el concierto y me quedé con ganas de repetir. ¡Que venga de una vez!

(13.08.09) Foto: Spinner, Absence

La despedida de Hellacopters en Barcelona

Sirva este post tardío como homenaje a ese magnífico concierto que nos brindaron los suecos Hellacopters en Razzmatazz 2 el pasado 18 de setiembre.

"It's not a funeral, it's a party", dijo Nick Royale en la abarrotada sala. Y así se hizo. Una fiesta con amigos, diversión, saltos y mucho sudor entre el entregadísimo público de Razzmatazz. Y por supuesto, con mucho rock'n'roll puesto que la banda repasó alguno de sus mejores temas como "Hopeless Case of a Kid Denial", "By the Grace of God", "Toys and Flavors", "No Song Unheard", "Better Than You" o algunos de los temas de su disco póstumo de versiones como "Electrocute" o "In the Sign of the Octopus".

Cierto es que no inventaron nada, pero gracias a su energía fueron uno de los máximos exponentes de la movida escandinada de finales de los noventa. Para muchos, los mejores de todo ese clan nórdico formado por Gluecifer, Turbonegro o Backyard Babies (con y sin Dregen).

Despedirse así, definitivamente mola: