El festival de las viejas glorias. La novena edición del festival debe ser recordada por la ausencia de bandas jóvenes y la presencia sobre los dos escenarios de Vitoria de pesos pesados en el múndo de la música con varias décadas de trayectoria professional a sus espaldas. Por supuesto, no tengo nada en contra de honrosas carreras com la de Chris Isaak, leyendas como Bob Dylan o KISS, o mitos guitarreros ochenteros como Slash. Pero un poco de frescura más allá de grupos como Airbourne tampoco hubiera estado mal, más que nada por compensar un cartel un tanto desigual.
Jueves: JIM JONES REVUE, GOV'T MULE, AIRBORNE y THE BLACK LIPS
La primera jornada, la del jueves, sirvió para confirmar que el contrabajo es un instrumento que rockea y que está de moda gracias a las cada vez más numerosas bandas que se inspiran en los bailongos años 50' para crear su música. Así, tanto los americanos The Legendary Shack Shackers como los tres hermanos adolescentes Kitty, Daisy & Lewis calentaron al público a ritmo de contrabajo aunque con resultados bastantes diferentes. Mientras los Shackers resultaron curiosos y enérgicos en parte gracias a su friki frontman, con pinta de extra de The Office, los hermanos se perdieron con tanto cambio de instrumento y de cantante y lo único que provocaron con tal demostración de habilidad musical fueron demasiadas interrupciones entre canción y canción. No fue su día puesto que el sonido tampoco les acompañó. En cambio los Jim Jones Revue, esa banda garajera que cualquier persona debería ver en un sudoro club, reivindicaron su espectacular directo con un show enérgico y rabioso en el que destacaron las canciones de su homónimo disco, la excelente voz de Jim y el poderoso teclista machacando las teclas a base rock and roll. Igualmente clásicos, pero con el blues rock por bandera, aparecieron los Gov't Mule sobre el escenario principal con Warren Haynes al frente y con sus múltiples guitarrs. Fue la noche en la que me reconcilié con la banda ya que anteriormente los había visto en un mini festival blues celebrado en el Poble Español donde tanto medio tiempo lleno de solos (fantásticos, cuidado) de Haynes me saturó bastante. En Vitoria hicieron un show algo más enérgico que evidenció que la calidad de esta gente estaba bastante por encima de lo visto hasta el momento, tanto por el sonido como por la bonita y limpia voz de Warren. Sin embargo, les faltó cierta empatía con el público. Algo de lo que iban sobradísimos Airbourne (además de amplificadores, tenían más de 10 sobre el escenario formando un muro tras la banda!), una parodia con mucha suerte llena de clichés heavys como abrir una lata de cerveza con la cabeza y que bueno, al fin y al cabo, si no te los tomas demasiado en serio sirven para sacarte una sonrisa de complicidad. No puede negarse que sacudieron el festival a su manera. Black Lips cerraron la noche con sus sonido sesentero y su actitud gamberra, aunque bastante menos de lo que mostraron hace un año en el Primavera Sound. Todavía me resulta chocante ver como durante sus conciertos la gente literlamente salta, vuela por los aires, escupe y tira todo tipo de cosas como si fueran la banda punk más guarra del mundo. Quizás, de los grupos de este año fueron los que más me decepcionaron. Les faltó más alcohol en las venas.
Viernes: EL VEZ, IMELDA MAY, SLASH, KISS, IMPERIAL STATE ELECTRIC
El viernes fue el dia del rock and roll party all night long. Arrancaron Dan Baird & Homenade Sin con su rock clásico de toda la vida seguidos de otro tipo de tira de referentes clásicos pero a su peculiar manera, mezclando Elvis y homenajes a KISS con referentes latinos y las preocupaciones sociales de los hermanos latinos: El Vez. Sus cambios de traje, cada cual más glamouroso y esperpéntico, sus coristas pero sobretodo su carisma y su enorme vitalidad dejaron un grato recuerdo. Si existiera una verbena rockera en cada pueblo, El Vez haría su agosto. Imelda May consiguió bastante expectación con su llegada y demostró que para revival de los años 50' su propuesta es de calidad gracias a su banda, su voz y asus canciones. A partir de ahí la tarde flojeó hasta la llegada de los Dammed, a los que me perdí, y de Slash, que hizo un concierto homenaje a sus grupos. Ahora clásicos de los Guns como "Civil War", la ineludible "Sweet Child o' Mine" o la épica "Paradise City" y de Velvet Revolver. El grupo apenas destacó y el cantante simplemente se dedicó a dirigir ese gran karaoke. Slash no arriesgó en absoluto para bien o para mal. Tras él llegaron las grandes estrellas del ARF (junto a Dylan, claro). Durante casi dos horas y media KISS desgranaron sus éxitos y su espectáculo de luces, fuego, sangre falsa, confettis, pirotecnia, etc. Un gran espectáculo aunque como banda siguen sin convecerme sus canciones. Cerraron con "Detroit Rock City", "I wanna rock and roll al night" y "I was made for lovin' you" y se fueron como los divos que son. Imperial State Electric, la nueva aventura de Nick Royale tras los Hellacopters convenció y presentaron un show muy potente en el que apareció Dregen dándolo todo, como debe ser. Los State tiran de versiones de clásicos y de tema nuevos a los que habrá que seguir la pista.
Sábado: BOB DYLAN, TOILET BOYS, CHRIS ISAAK, THE HIVES, BAD RELIGION
Empecé el sábado con The Cubicals, una banda de blues garaje que se dejaba ver bastante bien. Con la llegada de Dylan el recinto se llenó de público más mayor, tal y como era de esperar. El de Minessota apareció vestido de blanco, su guitarra y su piano, y con una banda que sonaba de lujo. No pude evitar acordarme durante su atuación del documental No Direction Home centrado en sus primeros años y en la polémica electrificación de su sonido a ritmo de "Like a rolling stone", canción que cerró un concierto de un mito. Tras él, la lluvia y Chris Isaak hicieron acto de presencia. El americano demostró su genial voz aunque el mal tiempo le cortó a la hora de demostrar sus dotes de showman. Fue a por faena. "Wicked Game", "Baby did a bad thing", "Forever Blue", "Somebody is cryin" y apenas unos pocos temas de su último disco sonaron de lujo, con esa clase innegable de Chris. Tras el chaparrón, ahí estaban los Hives par levantar los ánimos, las manos y lo que hiciera falta con sus hits garajeros y de The Black and White Album (como Tick Tick Boom) y de Veni Vidi Vicius. El grupo perfecto a la hora perfecta. Bad Religion cerraron el festival con sus clásicos y con la idea rondandome en la cabeza de que el punk es uno de los estilos más crueles en lo que a paso del tiempo se refiere.