
Cinco años después del último disco de Tool, el controvertido Lateralus (para unos una paja mental, para otros una vuelta de tuerca fasciante)el grupo liderado por Maynard James Keenan regresa. Y lo hace con tour y con un puñetazo de autoridad sobre la mesa.
El golpe de autoridad viene determinado por distintas razones.
En primer lugar 10.000 days (pronunciése a) tenzauzen days; b) diez mil days; c) diez mil días d) otras posibilidades)consolida la calidad de las composiciones de Tool. Pese a que un disco como AEnima (96) es irrepetible del mismo modo que uno no puede repetir el estado de gracia del dia en que quedó primero en una carrera, 10.000 days demuestra que el bluff de genialidad no fue un suspiro. Lo nuevo de Tool sigue con su sonido tan característico, es decir suena 100% Tool. Para bien o para mal.
"Vicarios" y "Jambi", los dos primeros cortes marcan un inicio contundente con guitarras afiladas y los ya habituales múltiples cambios de ritmo de la música del grupo. De hecho estos dos temas junto a la sensacional "The Pot", canción en la que Maynard prueba con el falsete, son la parte más dura y contundente del disco. En ese sentido, "Rosetta Stoned" marca el punto más álgido en lo que a robustez sonora se refiere. Cortante, directa, con una melodía a base punteos obsesivos.
La otra parte del disco esta compuesta por temas lentos y atmosféricos. "Right in two" despunta como nuevo himno, mientras que "Wings for Mary" y "10.000 days" (con una pasaje final que vomita emoción) podrían ser dos partes de una misma canción. De hecho, una no se entiende una sin la otra y ambas son perfecta muestra del lado más introspectivo de Tool.
Sin embargo, el disco no pretende dividirse en dos mitades como sí que hicieron Janes' Addiction en su disco Ritual de lo Habtiual. Tool proponen saltar de un esato de ánimo a otro sin que por ello el resultado sea demasiado estridente.
Las novedades, por lo tanto, son pocas. De hecho podríamos preguntarnos que pasaría si el grupo espavilara más entre disco y disco y nos ofrecieran una obra musical más constante en el tiempo. Quizás ese sistema podría acabar por aburrirnos No obstante, la calidad es muy alta, Chacenllor retoma su protagonismo y Danny Carey a la batería sigue siendo un ejemplo de músico de una calidad altísima. Y la voz y la personalidad (cada vez más extrovertida de Maynard James Keenan siguen siendo uno de los emblemas Ambos hechos, sin duda, refuerzan la estructura musical sobre la que gira la banda estadounidense.
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