"Lo que a nosostros nos destroza a Billy Wilder le parece gracioso".

Un diario de Berlín publicó la citada frase cuando se estrenó la película 1,2,3 del aclamado director estadounidense, Billy Wilder director de películas como El Apartamento o Con faldas y a lo loco. Y es que esta película es una comedia satírica sobre la guerra fría. No importa cual sea el bando, en 1,2,3 reciben todos. Precisamente, esa extendida acidez provocó numerosas críticas contra la película.

El argumento es simple. En el Berlín de la Guerra Fría, el señor MacNamara, el responsable de la planta embotelladora de Coca-Cola situada en el sector occidental(donde si no)debe vigilar las andanzas de la alocada joven Scarlett. La chica en cuestión no es otra que la hija del dueño de la empresa multinacional. En Berlín, Scarlett, que no atiende a razones políticas ni ideales más allá del dólar, se casa en secreto con Otto, un joven comunista. MacNamara (interpetado por un genial James Cagney) intentará que ese contratiempo no le perjudique ante los ojos de su jefe.

A partir de aquí y mediante una sucesión constante de gags y de situaciones cada vez más rocambolescas, Wilder comete la "osadía" de reirse (y de hacernos reír)sobre la base de unos personajes estereotipados. Sin embargo el uso del estereotipo no se reduce en presentar un personaje paródico y patético ante los ojos del espectador. No. En 1,2,3 la parodia se utiliza con fina ironía para dibujar una serie de personajes absolutamente desternillantes:el empresario capitalista que se inmiscuye y pretende dirigir la vida de todos, la hija tonta del jefe, el cabezacuadrismo alemán, la secretaria sexy,el alcoholismo ruso, el afán de coca-Cola por llegar a todos los rincones del mundo, la lucha entre Pepsi y Coca-Cola (esa escena final...) ... incluso del pasado nazi de los trabajadores alemanes.

Pero el film no fue entendido de esta manera en su tiempo. La película se rodó en agosto de 1961, poco antes de que se levantara el muro de Berlín y que, por lo tanto, se recrudecieran las tensiones entre Estados Unidos y la URSS. Así que una parodia en un momento de alta tensión entre los dos bloques y poco después de la construcción de un muro que dividiría Berlín durante casi 30 años (y que provocaría muchas muertes y sufrimientos a los miles de berlineses afectados)no fue bien vista.

Las críticas que recibió la película en su momento no empañan el resultado final. 1,2,3 es una película con un ritmo trepidante, que engancha y con una multitud de situaciones cómicas (excelente la persecución en coche por Berlín Oriental)que lo único que provocan es una sucesión de carcajadas en el alucinado espectador. Tanto Cagney en el papel de MacNamara o Horst Buchholz (Otto) y Pamela Tiffin (Scarlett)consiguen transmitir ese mundo loco que pretendió retratar Wilder. Y encima no hay nada como vee esta película de noche y al aire libre en la explanada del Castell de Montjuic.


Frase:
"Atlanta es como Siberia pero con discriminación racial".