Fecha: 06-10-06
Lugar: Pavelló Olimpic de Badalona

Si el pabellón en el que vas a tocar se llena hasta los topes; si el público no para de bailar, de aplaudir o de pedir silencio cada vez que el artista interpreta temas acústicos; si pides más y más y encima te lo dan, pues lo lógico es que los músicos lleguen, toquen y arrasen.

Y eso es lo que le pasó a Ben Harper & The Innocent Criminals en su concierto de Badalona. La entrega era indudable desde antes de que tocasen la primera nota. Y Harper acabó cediendo y finalizó su concierto totalmente exaltado y saltando frente a los fans mientras se golpeaba el pecho en señal de emoción. Pero no nos precipitemos.

Las guitarras aparecieron pronto. Justo después de la inicial "Glory and Consequence" y del amanecer que una pantalla que estaba situada al fondo del escenario nos proyectó durante la interpretación de esa primera canción. Fue un bonito despertar aunque el público pedía Ben Harper all night long.

Y desde luego que fue una noche larga. Casi dos horas y media de concierto en la que Ben Harper y su grupo con el carismático Juan Nelson al bajo, un tipo muy grande en todos los sentidos (chiste de las 16:05), nos mostraron alguna de las caras que puede tener su show. La vena eléctrica surgió durante la distorsionada "Faded" y "Steal My Kisses". Fue precisamente en "Faded" cuando Ben Harper se nos mostró tal cual uno espera encontrar al Harper más puro. Si ya había empezado el concierto con su típico gorrito africano, no tardó mucho en coger una silla, poner encima de ella una manta hindú y sentarse para tocar como sólo toca él. Es decir, con la guitarra sobre las rodillas y sin parar de rasgar las cuerdas del instrumento. Sin embargo, la interpretación de ambos temas quedó algo empañada por una ligera saturación del sonido. Demasiado alto como para poder apreciar la muy buena voz de Harper o el buen hacer de las guitarras y de la percusión a cargo de Leon Mobley. La incidencia se resolvió con acierto durante "Diamons on the inside", un medio tiempo que, con el volumen ajustado, permitió que el público se acercara a la vena más intimista del músico. Que se acercará y que, por supuesto y viendo que las gradas del pabellón rebosaban de gente, coreara con emoción uno de los temas más conocidos de la estrella de la noche.

A partir de aquí, el concierto siguió cociéndose sin prisa, es decir, dejando que los espectadores degustaran lo que sonaba sobre el escenario. O lo que es lo mismo, "Forgiven" o una de las baladas más destacables de su último disco, la canción "Waiting For You".

Tras "Morning Yerning" Ben Harper atacó con la versión de un clásico como es el "Sexual Healing" de Marvin Gaye. Y para homenajear a una de sus influencias decidió pronunciar esos sensuales susurros a ritmo lento, quizás con un toque bastante menos erótico con el que Gaye hacía esas proposiciones indecentes, pero con un resultado bastante aceptable. No en vano, estiró la canción como un chicle y le dio muchas formas diferentes: ahora con coros, ahora sólo con su voz, ahora el público cantando... Los músicos parecían disfrutar sobre el escenario. Y no digamos el público que gozó de lo lindo con el improvisado karaoke que Ben Harper se encargó de dirigir. No sería el primero.

Dos nuevas piezas de su último disco como son "Please Don't Talk About Murder While I'm Eating" y "Black Rain" se encargaron de volver a subir de nuevo el ritmo del concierto hasta la llegada del primer bis acústico. La facilidad de pasar de la música algo más festiva a la sencillez de los medios tiempos quedó plenamente confirmada durante ese set acústico. Ben Harper y su guitarra, sin nadie más sobre el escenario, hicieron callar al público. Los fans más acérrimos y sus "shhhhhh" también ayudaron a crear un clima totalmente diferente al que se había vivido apenas hacía unos minutos durante la interpretación de "Black Rain" y muchísimo más alejado del que se viviría durante el punto y final del concierto. "Another Lonely Day", "With My Own Two Hands" y "I Shall Not Walk Alone" fueron las encargadas de romper el silencio.

La recta final del concierto estuvo marcada por el desmelenamiento de la banda y, en especial, de Ben Harper. Durante "Burn One Down" ya aparecieron indicios de esa traca final. Como si nada, el grupo volvió a subir el ritmo del show y también lo aprovecharon para improvisar y marcarse unos buenos solos. Harper pidió que encendieran las luces pero también "ordenó" mucha más caña a sus compañeros. No en vano estaba a punto de empezar la interpretación de "Better Way", una pieza de su último disco y con gusto de inminente clásico dentro de su repertorio. Y aquí, el amigo Ben decidió darse un baño de multitudes. Regaló su púa, tiró su toalla, se acercó a las primeras filas, berreó como un loco durante las estrofas más hirientes de la canción, dejó que su percusionista se arremanga los bongos a la espalda y que se acercara al público para marcarse una batukada. Pero además, Harper, también corrió y saltó por encima del foso y en resumen, no paró hasta conseguir un momento de entrega absoluta con el público con los brazos en alto y gritando el famoso y omnipresente "oeeoeeoeee" y la banda,por su parte, acabó también mostrando su agradecimiento.

Muchas caras dentro de un mismo show y una recomendación, su directo Life From Mars