Es casi inevitable crecer y no escuchar canciones como "Help", la infantil "Yellow Submarine", "I want to hold your hand", "Yesterday" o incluso ese himno entre los parvularios de medio mundo como es "Ob-La-di, Ob-La-da". Progenitores, profesores de música, radios y, en definitiva, casi todo el mundo se pone de acuerdo para que desde pequeñajo ya sepas que existe un grupo llamado The Beatles; que ese mismo se encargó de dar el espaldarazo definitivo para que la música POPular y que, encima, escribieron grandes canciones que sobrevivirán al paso de los años. El problema llega cuando después de años de escuchar esas canciones te dan ganas de coger una apisonadora para acabar con el "Yellow Submarine" y toda la panda que forman (principalmente) esos priemros éxitos de los Beatles. Vamos, que pese a que todo el mundo te diga que sí, no le acabas de encontrar el qué a "She loves you" o "All you need is love".

Y eso es lo que le pasó a una servidora. The Beatles pasaron a formar parte de una de esas bandas de música ligera "sobrevaloradas" pero capaces de lograr el casi milagroso logro de gustar a la mayoría de personas. O, al menos, que sea casi imposible encontrar a alguien que no sepa quiénes son The Beatles. Sin embargo, mi reconciliación con los de Liverpool tiene mucho que ver con lo que los Beatles hicieron entre 1968 y 1970, año en que publicaron su último disco.

¿Y que es lo que hicieron en dos años? Pues ni más ni menos que tres discos estupendos como son el homónimo doble The Beatles (también conocido como White Album por su portada blanca), el famoso Abbey Road y el punto final a su prolífica carrera Let It Be . O por decirlo de otra manera, en dos años John, Paul, el bueno de Harrison y Ringo fueron capaces de transformar su sonido más juvenil y desenfadado para pasar a tocar canciones algo más complejas pero sobretodo más maduras (sin que la madurez denote ningún significado negativo).

Para muchos el cambio musical se gestó en el también recomendable Revolver (1966), pero fue durante las sesiones de grabación del White Album cuando los miembros del grupo empezaron a demostrar algunos cambios respecto a lo que habían hecho anteriormente. Lennon, por ejemplo, puso especial interés en las letras mientras que, por su parte, Paul exploró a nivel musical entre el pop, el surf rock o incluso otros estilos más contundentes como el hard rock, un género del que acabó saliendo la canción más alocada del grupo, “Helter Skelter”, esa canción en la que el bonachón Paul grita como un poseso. El resultado de todo ese intenso trabajo, parte del cual se realizó simplemente con una guitarra acústica durante el viaje que los Beatles hicieron en 1965 a la Índia, fue un doble álbum que contiene una multitud de matices. Precisamente la mezcla de estilos del White Album resume todas las caras de los de Liverpool: desde el pop desenfadado de sus principios y que escuchamos en canciones como “Birthday”, o “Ob-La-Di, Ob-La-da”, hasta piezas intimistas como la magnífica “Julia” o “Blackbird”. Por su parte, la experimentación y el pop más elaborado lo escuchamos en piezas como “While my guitar soundly weeps” (una canción de Harrison), “Sexy Sadie”, “Dear Prudence” (una canción que podría colar entre el repertorio de Coldplay), la sexualmente implícita “Hapiness is a warm gun” o “Revolution 9”, la canción más innovadora del grupo fruto de un experimento de John y Yoko. La verdad es que todo el disco es altamente recomendable y pese a esa mezcla de estilos y de etapas musicales, el disco tiene un no se qué rockero y algo oscuro que acabó con la salud mental de Charles Masnon (que de por sí ya no era demasiado buena).

Si para la mayoría de grupos alcanzar el nivel del White Album es muy difícil, repetir un año después con un disco de la calidad de Let It be, es casi imposible. En 1969 los Beatles ya no daban conciertos porque les resultaba imposible plasmar su música en el escenario. De hecho, su última gira se produjo en 1966. Sin embargo, un año después de la composición del White Album, los de Liverpool decidieron componer un disco para tocar su último concierto en vivo. Así que pese a las ya fuertes desavenencias y disputas que había entre ellos se pusieron manos a la obra siguiendo el método de trabajo que habían utilizado para componer su anterior disco. Es decir, cada uno por su cuenta. Y de ahí salió otro disco imprescindible con canciones como “Let It Be”, “Get Back” o “The long and winding road”. Sin embargo, en el seno de los Beatles las cosas ya no iban bien y el esperado último concierto también sufrió las consecuencias de tantas discusiones. Después de cambiar muchas veces de lugar y de fecha, los de Liverpool, cansados y con ganas de componer el que realmente sería su último disco, decidieron actuar por última vez en la azotea de su corporación, la Apple Corps. El vídeo de la actuación representa a la perfección el cambio de su última etapa. Ya no eran cuatro mozalbetes, sino cuatro músicos que habían crecido y que habían desarrollado sus propias inquietudes más allá del grupo. El grupo decidió guardar y no publicar las grabaciones de Let It Be (así bautizarían al disco) para centrarse en la composición del que realmente sería su último disco, Abbey Road. Y todo en el mismo año.

En un último intento por mantener el grupo unido, los de Liverpool se encerraron en su habitual estudio de grabación, los estudios EMI en Abbey Road. Pese a las buenas intenciones, las diferencias seguían ahí. Para que aquello no acabara en una masacre de músicos y de egos se decidió grabar un disco con dos caras diferenciadas. La primera parte del disco, tal y como quería John Lennon, esta formada por canciones sueltas. Y qué canciones. Ni más ni menos de “Come together”, “Oh Darling”, “I want you (She’s so heavy” o la preciosa “Something”, un gran tema de George Harrison donde el guitarrista dejaba claro que él también tenía un gran talento. De hecho, George Harrison tiene mucho que ver con esta última etapa de madurez musical del grupo. El músico tuvo más protagonismo y en consecuencia, las composiciones del grupo y que hasta ese momento habían seguido los mandatos de Lennon y McCartney, se enriquecieron.

La segunda parte es un largo medley de varias canciones básicamente impulsado por McCartney. Paul estaba tratando de innovar musicalmente y pensó que la mejor forma de hacerlo era unir toda la segunda cara bajo un mismo concepto. El resultado es una nueva vuelta de tuerca a su música. Así que en apenas de dos años el grupo había puesto punto final a su carrera con tres discos más maduros, más experimentales e incluso bastante diferentes entre sí. Casi nada.

En 1970 el grupo anunciaba su separación al mismo tiempo que John Lennon, tras una nueva producción a cargo de Phil Spector, decidía recuperar Let It Be y publicarlo como el último disco del grupo.

Estadisticas web