Será el frío, la oscuridad quizás... o que simplemente que el invierno pide este tipo de música...

DAVID BOWIE - LOW Primer disco de la particular trilogía berlinesa de Bowie. A mitades de los 70, después de "matar" a su alter ego Ziggy Stardust y tras varias orgías de drogas y fama, el artista se trasladó a la ciudad alemana. Junto al productor Brian Eno (aunque también en colaboración con el guitarrista de King Crimson y de Adrien Belew) crearon Low, un disco donde los protagonistas son los sintetizadores y las melodías instrumentales. De hecho, si Bowie siempre se ha presentado como un artista con intereses más allá de la música (escultura, pintura, cine etc.) no hay duda de que éste disco podría ser la banda sonora perfecta para un corto cinematográfico o la ambientación ideal para que un pintor creara un cuadro a partir de los pasajes sonoros que Low nos describe. Y el cuadro sería algo así como una mezcla de oscuridad trasnochada, cierto misterio y el toque cool o arty imprescindible en toda obra de alguien que siempre ha presumido (otra cosa es que sea cierto) de ser un trasgresor pionero y, en definitiva, un moderno. De todas maneras, el resultado es bastante interesante.

PINK FLOYD - WISH YOU WERE HERE Pero si hablamos de música instrumental y de pasajes sonoros, hablamos de Pink Floyd. Por que sí, porque el paso del tiempo apenas hace mella en discos como este grandioso Wish you were here, un disco que te atrapa irremediablemente en su melancolía y en esa dulce desazón que no por dulce es menos fuerte. Roger Waters & co. dedicaron este disco a su ya por entonces ex compañero Syd Barret aunque temas como "Welcome to the machine" o "Have a cigar" están dedicados a la industria discográfica. En Wish you were here apenas destaca un tema en particular ya que las canciones de este disco se encadenan una tras o tras. Pero sobretodo si es imposible destacar un tema en concreto es porque el nivel de todas las canciones es espectacular. Por cierto, Roger Waters tocará en abril en el Palau Sant Jordi. Habrá que estar atentos.

DRESDEN DOLLS - YES VIRGINIA En ocasiones los grupos minimalistas (es decir, aquellos formados únicamente por un par de tipos y, en consecuencia, por un par de instrumentos) no logran superar el reto de conseguir que sus canciones suenen lo suficientemente variadas para no aburrir el personal. En esta ocasión, la música de Dresden Dolls está formada casi en exclusiva por un piano y por la batería. ¿Su estilo? Ellos se definen como Cabaret Punk Brechtiano y la verdad es que su sonido es algo alocado especialmente a causa de esas melodías de piano y por la voz y la manera de cantar de Amanda Palmer. Al principio canciones como "Sex Changes" o "Modern Moonlight" pueden sonar bastante alocadas, como si Tori Amos estuviese de subidón. Pero lo cierto es que el resultado es bastante pegadizo y lo suficientemente original (lo que no impide algún toque más clásico apreciable por ejemplo en "Backstabber") como para que te acaben gustando un disco como Yes Virginia.

El grupo norteamericano Dresden Dolls

JOY DIVISION - CLOSER Para algunos, Ian Curtis, el cantante de Joy Division, no tenía ni horchata corriendo por las venas. Lo cierto es que tanto la producción ochentena (esos tecladitos Casio) de este disco, así como la manera de cantar del fallecido Curtis (se suicidó) no son un canto a la alegría precisamente. Personalmente lo que más me tira para atrás de la música de Joy Division es ese toque gótico tan típico de los ochenta y que a mi me hace pensar en una tarde de resaca de la movida madrileña. Sin embargo, a cuantas más escuchas, acabas por encontrarle a Closer el punto oscuro y hasta rockerillo que distingue a su música y que está presente en canciones como "Colony.

AT THE DRIVE IN - RELATIONSHIP OF COMAND La verdad es que pese a que la voz está ahí y pese a que el sonido de At The Drive In tiene algo de Mars Volta (un grupo que se formó a partir de las cenizas de At The Drive In), poco hacia presagiar que la contundencia y la energía que desprende este Relationship Of Commnad derivaría en la psicodelia y en las, para muchos, pajas mentales de Mars Volta. Sin embargo el pasado esta ahí y es interesante. Relationship Of Comand contiene canciones de aire punk psicodélico como la inicial "Arcasenal" aunque también alberga temas más largos y algo cercanos al rock algo progresivo como "Invalid Litter Dept". Pero sin duda, el elemento que sobresale por encima de todos y que además es apreciable en casi todas las canciones del disco es la apuesta del grupo por intentar ofrecer una producto bastante diferente y personal ya sea por el ya comentado particular estilo de sus canciones, como por la manera de cantar de Cedric Bixler-Zavala, quien parece salido del psiquiátrico.

A PERFECT CIRCLE - MER DE NOMS En los noventa hubo varios proyectos musicales formados por la unión de músicos procedentes de grupos bastante conocidos. El grunge aportó a Temple of the Dog (Soundgarden + Pearl Jam + Mother Love Bone) y a Mad Season (Alice InChains + Pearl Jam + Screaming Trees).Por su parte, el metal "alternativo" (por así decirlo) creó cosas como Down (Pantera + Corrosion of Conformity & Co) o A Perfect Circle, un grupo que acabó siendo la unión de trozos procedentes de Tool, Smashing Pumpkins o Marilyn Manson. Sin embargo, ésta última mezcla, pese a la multitud de músicos tenía un referente claro e inequívoco: Tool y su celebrado disco AEnima. Si a eso le añadimos la presencia en este proyecto de la inconfundible voz de Tool, Maynard James Keenan, las referencias son ineludibles. Así que este Mer de Noms suena (por si alguien todavía lo duda) como unos Tool algo menos contundentes y más atmosféricos. Quizás por eso, pese a buenas canciones como "Magdalena" o "Judith", la propuesta resulta algo predecible si uno ya está inmerso en el particular universo tooliano.

MUSE - ABSOLUTION Convertidos en la actualidad en uno de los grupos de cabecera de miles de jóvenes, Muse saltaron a la fama gracias a este disco y, en particular, gracias a ese hit single incontestable como es "Time is running out". En Absolution asentaron definitivamente lo que sería la base de su sonido; algo así como unos Radiohead más rockeros pero con una mayor presencia de esas inconfundibles melodías de piano tan típicas de Muse. El resultado fue un disco de cuidada producción y con un ritmo incontestable pese a albergar temas de corte aparentemente más suave como "Apocalypse Please" o "Sign for Absolution" con otros bastante más duros (aunque nunca agresivos) como "Stokolm Syndrome". Por cierto que las imágenes de sus conciertos en directo, y más concretamente de su escenografía, son bastante espectaculares.

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