Es muy probable que, después de años y años de fotografiar guerras, paisajes contaminados, madres que lloran la pérdida de sus hijos o Guarda Civiles que infundían terror en la España más profunda de Franco, W. Eugene Smith realizara una última imagen mental de su final. Aunque lo más seguro es que en sus últimos suspiros pasaran por su cabeza todas y cada una de las fotografías que lo convirtieron en uno de los fotógrafos más importantes y destacados de la historia. Smith, el artista del ensayo fotográfico. ¿Se quedaría sólo con una?
Curioso y fuertemente comprometido con lo que veía; genio desde sus inicios, tanto que la Universidad de Notre Dame (Indiana) creó especialmente para él una beca de fotografía después de ver algunas muestras de su trabajo; Smith nunca tuvo reparos en mostrarnos la realidad más dura. En la etapa dorada del fotoperiodismo, aquella en laque hombres como Robert Cappa eran estrellas, o incluso, en el caso de Cappa, héroes tras fotografiar el desembarco de Normandía, Smith se hizo un hueco trabajando para las revistas más importantes como Neewsweek o la mítica Life. En Okinawa mostró al mundo la ofensiva estadounidense contra Japón en la Segunda Guerra Mundial. Sus fotografías del frente o de la caída de los paracaidistas muestran la crudeza del momento. Hasta el propio Simth sufrió las consecuencias y en Okinawa fue herido por un mortero. Sin embargo, Smith siempre tuvo un compromiso con la belleza. Es por eso que hasta en las imágenes más duras, las fotografías de Smith transmiten un fuerte poder estético.


En muchos caso ese esteticismo era buscado. Smith, quien podía llevar hasta siempre cámaras diferentes, no dudaba en montar sus cuadros. Lo disponía todo y repetía tomas y tomas de una misma fotografía hasta conseguir el efecto buscado. No es que alterara la realidad, simplemente, la organizaba para que el resultado captara lo mejor de cada momento. Sus bellas imágenes podían denunciar muchas cosas. De hecho, pocos fotógrafos hicieron un retrato tan descarnado de la España rural y deprimida de los años cincuenta. Su reportaje en 1950 sobre Deleitosa en Cáceres fue uno de sus grandes éxitos. Smith tomó más de1.575fotografías de las cuales sólo17 (y qué 17 imágenes) ilustraron un reportaje sobre España en la revista Life. Este reportaje es una de las cumbres del ensayo fotográfico.
En la recta final de su carrera y harto de las condiciones, exigencias y superficialidades de las revistas y agencias de fotografía, Smith centró su carrera en la fotografía de denuncia, de contenido social. Una buena muestra de ello son sus instantáneas de las fábricas de Pittsburg, el Ku Kux Klan o el célebre ensayo fotográfico sobre los efectos de la polución industrial en el pueblo pesquero de Minamata (Kumamoto, Japón, 1971-1975). W. Eugene Smith murió en 1978 a causa de su abuso del alcohol y las drogas.
Sus fotografías aún y en día siguen dando sentido al fotoperiodismo y son también un bello y cruel retrato de los trapos sucios del hombre.


"La humanidad tiene más valor que una imagen de la humanidad que sólo sirve para su explotación", Eugene Smith.
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dani montenegro
22 may 2010 | 01:06 AM
tontos sino toman consiensia van a acabar com el mmundo