"La primera vez que lo vi iba con el pelo rapado. Parecía un soldado de la marina, era muy serio". Así recuerda Kim Thayil su primer encuentro con un jovencísimo Chris Cornell allá en el Seattle de principios de los ochenta, poco antes de la formación de Soundgarden. Lo que debe pensar ahora, tras escuchar un avance de lo que será el próximo album de Cornell, nos lo podemos imaginar (si es que Thayil sigue conservando su integridad y gusto musical): menuda en caída en picado la del que fue uno de los tipos más talentosos de los 90.

¿Las razones del cambio? Sólo él las sabrá, pero lo cierto es que pocos fans esperaban que un tipo arisco (con la prensa especialmente) y extraño; un greñudo (sexy) antipático y depresivo enfrentaría su madurez tan mal, tan chungamente, rodeado de todo aquello que parecía odiar y a años luz que cualquier atisbo de talento y, de lo que es peor, avergonzado por completo a los que una vez fueron su fans. James Bond, los rayos uvas, el divorcio, fiestecitas con modelos, martinis, canciones sobre lesbianas, anuncios estúpidos para móviles... todo eso de golpe no puedo ser bueno. ¿Quién nos ha cambiado a nuestro Chris? ¿Os imagináis a Kurt Cobain o a Layne stanley siguiendo una evolución similar?

Como decía, nada hacía presagiar semejante decadencia. Ni siquiera su infancia. El pequeño Cornell nació en Seattle en el seno de una familia católica con cinco hermanos, alguno de ellos parece ser, con tendencias suicidas, lo que impactaría enel joven Chris. Tras el divorcio de sus padres, Cornell cayó en una profunda depresión que le llevó a encerrarse en su casa casi un año. Suponemos que allí afortunadamente le empezó a dar a la guitarra, aunque hoy en día no lo parezca. Para ayudar a su madre, se metió de pinche en una cocina y tal y como ha comentado empezó a drogarse desde bien joven. "Nuestra cultura de las drogas no era como la del rollo hippie de 'libera tu mente', si no que más bien era 'jode tu mente con las drogas", dijo en una ocasión. Perfecto, al menos en su juventud lo tenía más claro.

En 1984, junto con el mentado Kim Thayil y Hiro Yamamoto fundaron Soundgarden, un grupo que pasó de ser una de las referencias de la música alternativa de la ciudad a convertirse en un grupo de alcance masivo gracias a discos como Badmotorfinger, Superunknown en especial y Down the Upside. Discos TOTALMENTE recomendables. La música de Soundgarden siempre fue oscura, contundente y con una poderosa influencia de Black Sabbath. Quién diría lo diría, viendo que hoy en día Cornell parece estar más cerca de Justin Timberlake que de Ozzy Osbourne. De entre los miembros del grupo, y con permiso de Ben Sheperd con su bajo, Chris destacaba por su presencia física y por su vozarrón. Con el torso al aire, sus botas militares y greñas al viento, parecía tener la actitud necesaria para pisar un escenario. La música por supuesto les acompañaba. Para muchos, Soundgarden fueron el mejor grupo de los 90.

Grunje days

Fruto de esta primera época, Cornell empezó a salir con la manager del grupo, Susan Silver, una mujer que tuvo mucho que decir en la escena de Seattle puesto que también fue manager de Alice In Chains y de Screaming Trees por un tiempo. Junto a ella vivió el auge en los 80 y posterior éxito de Soundgarden en los 90 y, por consiguiente, su estrellato en la música alternativa. También vivieron juntos algunos capítulos que merecerían que el pobre Cornell llevara colgada la etiqueta de "cenizo", puesto que en pocos años vio como alguno de sus mejores amigos morían por culpa de las drogas: su compañero de piso en Seattle y líder de Mother Love Bone, Andrew Wood; Shannon Hoon de Blind Melon y por supuesto sus colegas de Seattle Kurt Cobain y Layne Stanley. En 1997 Soundgarden se separaron tras una carrera enviadiable y marcada por la calidad.

Suponemos que tanta muerte, unos ya por entonces preocupantes problemas de voz tras toda una vida "gritando" y la separación poco amigable de Soundgarden, afectaron a Cornell de alguna manera. Por lo pronto, el hombre bebía hasta que decidió lanzarse a la aventura con un disco en solitario que ya empezó a provocar comentarios un tanto negativos. De pronto el líder grunge apareció con una acústica y con un look mucho más refinado a lo que nos tenía acostumbrado. Su música también era mucho más melódica, más intimista y alejada de las atmósferas guitarreras de Soundgarden. Quizás más cercana a Temple of the Dog, aquel grupo formado a principios de los 90 com miembros de Pearl Jam para homenajear al desaparecido Andrew Wood y a su admirado Jeff Buckley (que por cierto, también había muerto hacía poco). Pero con la diferencia que Euphoria Morning parecía estar por debajo a lo que se esperaba de él. Aunque "Can't change me" como single no estaba tan mal. Y las críticas tampoco lo acribillaron.

A partir de aquí suponemos que el hombre se hundió o se volvió a deprimir, vayáse usted a saber. Para colmo se separó de su mujer con una ruptura suponemos que traumática puesto que Cornell hizo unas declaraciones tirándole mierda a saco y en las que le reclamaba el Grammy que había ganado con Soundgarden (¿Chris Cornell preocupado por un Grammy??) "Antes de empezar con Audioslave me encontraba en el punto más bajo de mi vida".

Quizás fue la desesperación o que el hombre no tenía fuerzas para más, pero su siguiente paso fue juntarse con Rage Agains The Machine, un grupo a la deriva tras la marcha de su cantante Zack de la Rocha para crear Audioslave. La idea ya parecía rara de la hostia. ¿Cornell rapeando Killing in The Name? ¿RATM haciendo de grunges? Disortadamente, en 2002 Cornell ya había perdido gran parte de su genial voz y el primer single de Audioslave, "Cochise", impactó a propios y a extraños debido al malestado vocal en que se encontraba el cantante.

Pero Audioslave fue mucho más que un regreso, fue el inicio del declive corneliano, como también lo fue para Dave Navarro su paso en Red Hot Chili Peppers. Pese a parecer rejuvenecido con un nuevo look en el que las mechas rubias (MECHAS RUBIAS!) y los rayos UVA hicieron acto de presencia por primera vez, y pese a que el primer disco de Audioslave no estaba mal ("Show me how to live" y "Like Stone" me parecen buenas canciones), todo fue de mal en peor. Cornell se casó con una modelo pedorra, tuvo una hija y empezó a asistir a fiestas canallonas en traje, con lentillas azules y del brazo de su esposa. Todo muy Martini boy, todo muy falso y muy vendido por conseguir fama entre gente del talento de la talla de Paris Hilton. Tela. Suponemos que es aquí cuando Cornell pierde el intererés por la música y tras dos discos malos con Audioslave, participa con la lamentable "You know my name" en la banda sonora de James bond y edita Carry on, un triste segundo trabajo en solitario que demuestra que este hombre está acabado musicalmente.

La familia Cornell al completo

Aunque lo peor de todo es la falta de escrúpulos con los que fueron sus fans de siempre ya que el avance se su nuevo disco le sitúa cercano al ritman'blues de Puff Daddy. Él parece contento. No se.