Elegir el momento con más glamour rockero de la historia de los Rolling Stones no es moco de pavo. Pero no hay duda de que su estancia en la costa azul francesa en 1972 para grabar Exile on the main street (tras su exitoso Sticky Fingers) constituye una de las cumbres de la mitología stoniana. Si las paredes hablaran...
... nos hablarían de drogas, vino francés, música a altas hora de la mañana, sexo, camellos, intelectuales, Gram Parsons, John y Yoko, groupies, tabaco, alcohol, policías... Todo ello a la vez y al mismo tiempo en Villa Nellcôte, la casa que decidieron alquilar Keith Richards y Anita Pallemberg en la costa azul y que acabó conviertiéndose en el centro de operaciones de todo el circo que rodeaba a los Stones y que podía incluir desde la refinada Bianca Jagger, hasta el yonqui más tirado. Más de un pijo francés se asustaría de verdad al ver semejante troupe entregada a todo tipo de excesos.
Las canciones se improvisaban a cualquier hora del día, suponemos que cuando Keith Richards y Anita hacían un stop entre pico y pico, pues en aquella época ambos estaban más que enganchados a la heroína. Sin embargo, pese al constante cuelgue de Richards, él fue uno de los principales impulsores de Exile on the main street, puesto que en la costa azul francesa también tuvo tiempo a empaparse de música (principalmente country) gracias a los conocimientos de otro músico descarriado y que posteriormente acabaría hecho cenizas en el desierto de Joshua Tree: Gram Parsons.
Tal cuelgue bohemio daría como resultado el ya citado disco, en el que los stones definitivamente apostaban por el rock and roll y, por qué no decirlo, una colección de fotografías capaz de despertar el imaginario más hedonista de cualquier fan de lo que al principio hemos señalado como "glamour rockero": chicas rubias bailando desnudas y retozando con cualquier mozo, Mick Jagger ejerciendo de tipo cool, música a todas horas, y ahí en una esquina Keith Richards con la camisa abierta encendiéndose un pitillo. Claro está ni el ego ni las drogas harían de tan idílicos aquel año de los Rolling Stones en la costa azul francesa, pero no cuesta nada imaginar algo así.


65x65.bmp?Expires=1323730800&Signature=cDCwzChGpOx99Mb0ttFcTsPBJ1JjL0MaT1vMNZdGCtTRSJpfRC2YSXPH4IyZl5~MpQ7e0iUAzX3HSotsslBspNEuW01jcKmuRcgZTUTb4BA2dPr1JkVuGzi7SAamKfnlR8~vAh9yxshtl6NtWKwH607bNPTtea2FH4VgBWVz55Y_&Key-Pair-Id=APKAJYN3LZI5CG46B7AA&Policy=eyJTdGF0ZW1lbnQiOlt7IlJlc291cmNlIjoiaHR0cDovL2QzZHM0b3k3ZzF3cnFxLmNsb3VkZnJvbnQubmV0L2VsZW5hbWVyaW4vbXlmaWxlcy9qZWxlbnNvdXRocGFyaygxKTY1eDY1LmJtcCIsIkNvbmRpdGlvbiI6eyJEYXRlTGVzc1RoYW4iOnsiQVdTOkVwb2NoVGltZSI6MTMyMzczMDgwMH19fV19)




manurhill
3 sep 2008 | 05:39 PM
La verdad es que un ambiente tan hedonista y rodeados de tamaños placeres como eran Anita y Bianca, podía haber salido cualquier cosa y sin embargo parieron una grandísima obra, aunque mi favorita siga siendo "Sticky fingers", el "Exile" es la continuación perfecta a una banda en sus días de mayor gloria y excesos como luego le sucedería a los Guns.
Saludos
Aitor
7 sep 2008 | 09:49 PM
Nunca evadir impuestos hizo tanto por la música.
LoRbAdA
10 sep 2008 | 06:03 PM
Es curioso que Jagger diga que su vida ha sido y es de lo más aburrido. Aún se me ponen los pelos de punta con un discazo como este.