La Coctelera

Categoría: J-L

18 Septiembre 2007

Qué sería de La Hora Chanante sin Youtube y los miles de frikis (entre quinceañeros y treintañeros) que entran al famoso portal de vídeos para ver a un tipo con acento manchego, disfrazado de Bjork "GÜS-DES-MON-TIR". Qué sería de ese fenómeno, extendido gracias al gran poder de la red, sin un vocabulario tan campestre y que incluye palabras con olor a migas con choricillos como "tunante", "viejuno", "caldofran", "avinagrao", canciones como "Hijo de puta hay que decirlo más"o el sublime vocablo"gambitero", un clásico a partir de ya. Recuerdo que el año pasado, a las tantas de la madrugada, y en el camping del Bilbao Live Festival, sólo se oían dos cosas: a los DJ'S del festival reventando la noche a base de decibelios y a los campistas saludarse con un "¿Dónde vas tunante?" y "Estás hecho un gambitero". La Hora Chanante es el primer fenómeno televisivo por Internet, algo impensable hasta hace poco puesto que, en teoría, la gracia de Internet está en la heterogeneidad de los contenidos. Pero sin duda es una muestra perfecta de lo que puede ser toda una tendencia en el futuro. Sólo basta con coger las descendientes estadísticas de consumo televisivo para darse cuenta que pudiendo elegir, los jóvenes eligen ver Internet después de cenar.

Pero ha llegado la hora de ver si el programa de humor (aunque a muchos no les haga ni gracia) supera o iguala su exitosa fórmula los miércoles en La2. No nos engañemos, si Muchachada Nui (así se llamará el remodelado de Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla & cía) se emite por la segunda cadena de la televisión pública es porque a muchos aun deben estar incrédulos al ver como un programa humorístico con imitaciones, sketchs protagonizados por ídolos ochenteros y ese aire-cutre-friki-manchego triunfa entre la juventud. Vamos, que Cruz y Raya son más costumbristas.

Parece ser que las novedades tampoco serán muchas. Se mantienen bastantes personajes y se rumorea que el mítico espacio "Testimonios" se bautizará como "Celebryties". Bono, Paris Hilton y Paquirrín están en el punto de mira. Así mismo los "Retroespecter" pasarían a ser "Mundo Viejuno" y el Gañán (no me hace gracia) ahora se llamará Marcial. Veremos si el éxito les llega a "cascoporro". De momento, no está de más recordar los "Testimonios" con ése particular TOP 10:

1. Karpov: "¿A vosotros como os caia Kasparov?¿Os caia bien, verdad? Es que con vosotros era de otra forma. Pero conmigo era un hijodeputa. En las partidas que teniamos me hacia asi... el fuck you".

2. Axl & Slash: "¡Mal!... ¡No!... ¡Otra vez!... ¡Mal!... ¡No!".

3. Gorbachov: " A mi se me iba mucha la olla y me decían '¿Te parece bien Mijhael?' Yo yo decía "sí" pero no tenía ni puta idea de lo que hacía".

4. Margaret Thatcher: "Yo soy d eesas mujeres que se quitan las bragas a pedos".

5. Björk: "Yo esque soy una persona muy especial...soy medio Lapona...medio esquimal... medio Mongola".

6. Tim Burton: "Cuando mis amigos venian y me tocaban en el telefomillo me decian '¿Tim, te bajas ahora a la calle?'Y yo decía 'No, yo me quedo aqui pensando en mis cosas, en monstruos y en eso asi bizarro, jejeje".

7. Madonna: "Un dos tres y 'el tiempo pasa... despacico.."

8. Mick Jagger: "Yo paré, pero el cabrón de Keith Richard no, ese seguia a tope, le daba al alpiste cosa fina. Le decía: "ostiaa keuith Richards, que se te va a ir la olla camolla. Para para, di stop"

9. Michael Jackson: "Uhhh que hermosura de niño. Mirad como me siguen, como saben que soy el rey del pop... bueno y que a lo mejor les cae alguna cosilla".

10. Mr.T: "Me enterado de que os gusta el programa, y solís decir: "como me gusta La Hora Chanante, me junto con mis amigos, me fumo unos porros y nos partimos el ojete" MAL, vedlo sin fumar canutos. Alejaros de las drogas, son asunto sucio".

23 Noviembre 2006

En 1968, en plena era de Acuario, de revoluciones sociales y de flores en el pelo, el director estadounidense Stanley Kubrick estrena una de las películas más destacadas de la historia del cine. Por supuesto hablo de 2001: Una odisea del espacio. El proceso de gestación de tan mítica película empezó después de acabar de rodar ¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú (1963), una sátira sobre la paranoia de la guerra fría. Kubrick por entonces ya tenía fama de perfeccionista. Había empezado su carrera profesional ejerciendo como destacado fotógrafo para la revista Look aunque posteriormente se decantaría por el cine y realizaría obras como Espartaco, con Kirk Douglas como protagonista, o la polémica adaptación de la todavía más polémica obra de Vladimir Nabokov, Lolita.

Cada película suponía un ritual de exhaustiva documentación para Kubrick. Todo debía parecer creíble y no se podía dejar ningún detalle al aire. Precisamente, durante el proceso de documentación de ¿Teléfono rojo? volamos hacia Moscú el director estuvo leyendo centenares de informes militares y varias obras de divulgación científica. De esas lecturas creció su interés por acercar la ciencia a la población. También se empezó a preguntar si el hombre estaba solo en el universo.

Sin embargo fue El centinela, un cuento del escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke, la clave sobre la que Stanley Kubrick elaboraría 2001: Una Odisea del espacio. En El Centinela Clarke explica la historia de un geólogo que descubre una extraña pirámide en la luna. El objeto en cuestión acaba siendo una especie de vigilante colocado estratégicamente por civilizaciones superiores con el objetivo de controlar los progresos de la humanidad en el campo de la exploración espacial.

Kubrick y Clarke decidieron unir sus fuerzas y mientras el escritor trabajaba con el guión, Kubrick se dedicaba a estudiar meticulosamente cualquier detalle para que la película fuese lo más real posible. Con esta idea en la cabeza, el director consultó archivos de la NASA para imaginar el diseño de las naves y de los trajes espaciales; probó cerca de 60 colores distintos para la carcasa de las naves; leyó estudios que pronosticaban que a finales de siglo XX los ordenadores hablarían para crear a la computadora sublevada Hal 9000; estudió fotografías de la luna para plasmar con exactitud la llegada al satélite; montó un equipo de 35 diseñadores y especialistas en efectos especiales para la película y, en definitiva, imaginó sobre la base científica las condiciones en las que se encontraría el hombre en el espacio. Si tenemos en cuenta que, por una parte, en 1968 el hombre todavía no había llegado a la luna y que, en segundo término, Stanley Kubrick acertó en bastantes aspectos comprobados científicamente como el de representar en silencio el espacio, el ejercicio de Kubrick es francamente loable.

A parte de la alta calidad técnica de la película, en 2001 también podemos observar otros rasgos comunes del cine de Kubrick. Uno de ellos es el del espectacular uso de la música para crear escenas inolvidables. Quizás, la combinación de música e imágenes que consigue Kubrick sea una de las características de su cine que más me gusta. Y es que quien haya visto esta película recordará el increíble vals de las naves al ritmo de "El Danubio Azul" de Johann Strauss. Posteriormente, la quinta sinfonía de Beethoven sería la encargada de relatar las andanzas de Alex y sus amigos ultraviolentos en La naranja mecánica.

Otra característica de la filmografía del director y que también está presente en su obra maestra reside en el tratamiento de temas modernos. En 2001, por ejemplo, Kubrick nos habla de la soledad del hombre del futuro o del conflicto que podrían generar máquinas con conciencia. Esa búsqueda constante de la modernidad supuso a lo largo de la filmografía del estadounidense varias polémicas ya que, en ocasiones, algunos sectores de la sociedad todavía no aceptaban al nuevo hombre del siglo XX. Un ejemplo claro lo encontramos en Espartaco(1961). La cinta nos cuenta la historia de la sublevación de los esclavos romanos con Espartaco al frente. La película contenía muchas escenas de violencia que posteriormente fueron censuradas en 1967. Pero si hubo una escena censurable en los sesenta es cuando el general Craso, interpretado por Lawrence Olivier, intenta seducir a su esclavo Antonio en el baño. "Yo como ostras ostras y caracoles por gusto, no por moralidad", insinua Craso a su esclavo. Kubrick, sin embargo, tuvo poco poder de control durante el rodaje de Espartaco ya que se le contrató en substitución del también director Anthony Mann. Y es que en un principio, Mann iba a ser el encargado de dirigir de la película, así que cuando Kubrick llegó el guión y la contratación de actores ya estaban hechos. Por lo tanto, Stanley apenas pudo ejercer su afamado control sobre el producto final, del que por cierto, después renegó.

¿Quién es más fuerte, la máquina o el hombre?

Espartaco no fue la única polémica. Lolita, la adaptación cinematográfica de la novela de Nabokov y en la que se nos explica la obsesión de un hombre de mediana edad por una niña de 14 años, fue prohibida por todos los párrocos de Estados Unidos. Algo que, por otra parte, era predecible teniendo en cuenta las tremendas dificultades que tuvo Vladimir Nabokov para publicar su libro. Aunque quizás una de las obras más polémicas de Kubrick es La naranja mecánica.

La película está basada en la novela homónima de Anthony Burguess. Nos encontramos ante una obra de ultra violencia en la que Alex y sus salvajes amigotes se dedican a apalear, a humillar y a violar a los personajes más débiles de la sociedad. Quizás el aspecto argumental que más le interesó a Kubrick del libro era la manera en la que la sociedad trataba de rehabilitar y de sociabilizar a Alex (un personaje interpretado por Malcom McDovell). Y es que en La naranja mecánica Alex es tratado mediante según un método experimental en el que, como el perro de Pavlov, se le intenta condicionar una respuesta más pacífica poniéndole películas muy violentas y de corte sado-sexual mientras se droga al protagonista con sustancias que le producen efectos repulsivos. De esta manera, cada vez que Alex vea una imagen violenta, el protagonista de la cinta recordará el sufrimiento que sentía cuando veía películas brutales y se le drogaba hasta las cejas con desagradables consecuencias. En consecuencia, una vez finalizado el programa, Alex será incapaz de hacer daño a nadie y sentirá náuseas ante cualquier tipo de escena violenta.

Por lo tanto, nos encontramos de nuevo ante el tratamiento de un tema moderno. Por otra parte, tampoco hay que obviar el gran ejercicio de estilo que Kubrick hizo en La naranja mecánica. El director usó la aceleración/ralentización del tiempo narrativo, la cámara manual o el gran angular para crear escenas visualmente muy atractivas, llenas de fuerza y que, hoy en día, siguen conservando su esplendor. El problema es que cuando Kubrick vio el resultado final pensó que era demasiado violento y que podría llevar a confusiones. O dicho de otra manera, temió que se interpretara la película como una oda a la violencia. En consecuencia, el director prohibió el estreno y la distribución de La naranja mecánica en Inglaterra, el lugar donde el estadounidense se había trasladado a vivir.

Malcom McDowell, el protagonista de La naranja mecánica, fue uno de los primeros actores en explicar el grado de perfeccionismo de Kubrick durante los rodajes. Por lo visto, era bastante común que Kubrick obligara a repetir las escenas una y otra vez hasta casi llegar al centenar de tomas. En teoría, el director buscaba la toma perfecta aunque para muchos intérpretes esas repeticiones tenían como objetivo doblegar la voluntad del actor de turno para imponer la visión del director. Según cuenta Malcom, la constante repetición de escenas le provocaron una herida en el ojo. Las causantes del daño no eran otras que las pinzas que impedían que su personaje escapara del dolor durante el tratamiento anti violencia. A Kubrick el hecho de que su actor estuviese malherido no podía importarle menos.“Todavía nos queda el otro ojo”, llegó a decirle cuando el actor se quejó. Durante el rodaje de La chaqueta metálica Kubrick también las hizo pasar canutas a los miembros del rodaje repitiendo una y otra vez las escenas y cambiando constantemente el guión de la película. Y quizás como demostración fuerza, Kubrick se dedicó a desesperar a toda una estrellita como Tom Cruise alargando hasta lo inimaginable el rodaje de Eyes Wide Shut y haciendo pasar por una puerta más de cien veces a nuestro excéntrico cienciólogo. De esta manera, el director se aprovechaba del hecho de que por entonces trabajar con Kubrick suponía un subidón de calidad y de prestigio muy elevados para la carrera de Tom. Aunque a Kubrick también le quedó tiempo para exprimir y para resaltar, por encima de la interpetación de Cruise, el hasta entonces tapado talento de Nicle Kidman.

Malcom dándolo todo (incluso casi un ojo)

Por otra parte, existen biografías que explican que Kubrick se escapaba a los cines que proyectaban sus películas para observar y analizar las reacciones del público. Aunque sus escapadas también le servían para vigilar, controlar y exigir, si fuera el caso, que en el cine todo estuviese perfecto para la proyección de sus películas.

Cuando 2001: una odisea del espacio se estrenó la crítica la destripó argumentando que era lenta, aburrida y pretenciosa. Por contra, a muchos hippies, la película les encantó ya que durante la psicodélica parte final se dedicaban a tomarse un tripi. El viaje estaba asegurado. Sin embargo, con el tiempo, la película fue mejorando sus críticas hasta llegar a ser considerada como unas de los films más innovadores de la historia del cine. De hecho, los increíbles efectos especiales que Kubrick consiguió en 2001 son una de los principales argumentos para situar al director en el rodaje de una curiosa teoría. Según esta teoría, la retransmisión de la llegada del hombre a la luna en 1969 es falsa ya que en esa fecha no se daban las exigencias técnicas necesarias para hacer algo así. Por lo tanto, el gobierno estadounidense pidió a Kubrick que se encargara de rodar en un plató las imágenes que todos conocemos. Hasta existe un documental que nos muestra una foto de esa primera expedición a la luna y en la que, misteriosamente, aparece una foto de Kubrick en el teórico suelo lunar (en dicho documental también se nos da a conocer un asesinato de esos que se hacen para silenciar secretos). Sea lo que fuese, lo cierto es que Kubrick, quien murió al poco tiempo de acabar de montar Eyes Wide Shut, ya nos había mostrado en 2001 la luna y mucho más.

Por cierto, que Kubrick como Chaplin o Hitchcok nunca recibió un Oscar.

Webs recomendadas: http://www.euros.net/2001

Estadisticas web

21 Agosto 2006

Jann Simon Wenner entrevistó a John Lennon para la revista Rolling Stone en 1971. Durante la entrevista Lennon habla abiertamente de todo: drogas, Beatles, sus miedos y finalmente anunció la separación de los Beatles. Se trata de un documento histórico para el rock'n'roll.

¿Eres los Beatles?
-No, yo no soy los Beatles. Yo soy yo. Paul no es los Beatles. Brian Epstein no era los Beatles. Los Beatles son los Beatles. Por separado son otra cosa. George era un cantante que tenía su propio grupo antes de unirse a los Beatles. Nadie es los Beatles. ¿Cómo podría serlo? En el grupo, cada uno de nosotros teníamos nuestro papel.
Planteémoslo de otra manera. Siempre se ha dicho que los Beatles-y los propios Beatles han dicho de sí mismos-eran cuatro partes de una misma persona. ¿Qué ha sido de esas cuatro partes?
-Han recordado que eran individuos. Verás, nosotros también llegamos a creernos el mito de los Beatles. No sé si los demás todavía se lo creen. Éramos cuatro tipos... Cuando conocí a Paul le pregunté: "¿Quieres unirte a mi banda?". Luego se apuntó George y después Ringo. Éramos sencillamente un grupo que se convirtió en algo muy, muy grande. Eso es todo. Lo mejor de nuestro trabajo nunca fue grabado.
-¿Por qué?
-Porque, diga lo que diga Mick jagger, nosostros éramos intérpretes. Actúabamos en locales de Liverpool, Hamburgo y otros sitios. Cuando tocábamos rock por las buenas generábamos algo fantástico, no había nadie que pudiera hacernos sombra el el Reino Unido. Pero en el momento que tuvimos éxito, y desde luego que lo tuvimos, perdimos mordiente"

(...)

-¿Cómo se llegó a la disolución de los Beatles?
-Después de morir Brian nos hundimos. Paul se hizo cargo de la situación y supuestamente nos dirigía. Pero, ¿hacia dónde iba a encaminarnos si no hacíamos otra cosa que describir círculos? Fue entonces cuando nos separamos. Ésa fue la causa de la desintegración.
-¿En qué momento tuviste la sensación de que los Beatles se habían divido? ¿Cuándo pensaste en ello por primera vez?
- No lo recuerdo. Tenía mis propios problemas. En realidad no estaba pendiente. Hacía aquello como un trabajo.
-¿Qué sentiste cuando murió Brian?
-Lo que siente cualquier persona cuando se le muere un ser querido. Hay en ello algo de histeria, algo como "ji,ji, menos mal que no me ha pasado a mí" o una cosa por el estilo, esa especie de extraña sensación que uno siente cuando muere alguien próximo. No se si a ti te ha pasado, pero a mí se me ha muerto mucha gente alrededor. Y también está la otra reacción:¿qué coño es esto?, ¿qué puedo hacer?
Entonces supe que teníamos problemas. No me engañaba acerca de nuestra capacidad de hacer otra cosa que no fuera interpretar música y estaba aterrorizado. Pensé: "La jodimos".
-¿Cuando dejaste de escribir canciones con Paul?
- Eso terminó en... No sé, alrededor de 1962, más o menos. No recuerdo. Si me enseñas los discos, puedo decirte exactamente quién escribió qué línea musical y qué frase. A veces lo hacíamos juntos. Si exceptuamos los primeros tiempos -temas como "I want to hold your hand"- lo mejor de nuestro trabajo lo hicimos siempre por separado. Por ejemplo, el tema "One after 909", del álbum Let it be, lo escribí cuado tenía 17 o 18 años. Aunque escribíamos cada uno por nuestra cuenta, ns juntábamos para hacerlo porque a veces resultaba muy divertido. Y también porque los demás decían: "Bueno vais a grabar un disco así que juntaos y escribid unos cuantos temas", como un trabajo cualquiera.
-¿Cómo definirías las relaciones de George, Paul y Ringo con Yoko?
- Ocurrió lo mismo. Puedes buscar las declaraciones de Paul; probablemente estén publicadas en los periódicos. Ha dicho muchas veces que al principio odiaba a Yoko, pero que acabó por caerle bien. Pero ya era tarde para mí. Yo estoy con Yoko. ¿Por qué iba a tener que aguantar toda esa mierda de aquella gente? (...) y George...Mierda, nada más empezar la insultó en sus narices en las oficinas Apple. Todo dentro del estilo:"voy a serte sincero", ya me entiendes. El juego ese de: "Si quieres que te diga la verdad, esto es lo que hemos oído". Dylan y unos cuantos más habían dicho que tenía muy mala fama en Nueva York. ¡Y va George y se lo suelta! Y los dos lo dejamos correr. no le partí la cara aún no se por qué.
Ringo se comportó como una persona decente, pero los otros dos nos jodieron bien. nunca se lo perdonaré. Me importa un carajo toda esa mierda de Hare Krisna Dios y lo de Paul diciendo: "Verás, he cambiado de opinión". No puedo perdonárselo. Aunque no puedo evitarlo, sigo queriéndoles.

(...)

-¿Te consideras un genio?
- SÍ. Si existen los genios, yo soy uno de ellos.
-¿Cuándo te duste cuenta de que lo que estabas haciendo trascendía...?
- La gente como yo es consciente de que posee eso que se llama genio a los diez, ocho, los nueve años…Yo siempre pensaba:¿Por qué no me ha descubierto nadie?". ¿No se daban cuenta en el colegio de que yo era más listo que los demás? ¿No veían que los profesores eran todos nos estúpidos? ¿Que todo lo que poseían era información que a mí no me hacia falta para nada?
Me sentí muy perdido cuando pasé a la enseñanza superior. Solía decirle a mi tía: "Si tiras mis poemas lo lamentarás cuando sea famoso". Y ella seguía tirando toda aquella morralla. No perdono que no me tratara como un genio o lo que quiera que fuese cuando era crío.
Para mí era algo evidente. ¿Por qué no me mandaban a estudiar arte? ¿Por qué no me facilitaban las cosas? ¿Por qué querían obligarme a que me convirtiera en un patán como el resto de ellos? Yo era diferente; siempre fui diferente. ¿Por qué nadie se fijaba en mí?

Entrevista publicada por El Pais

Estadisticas web

6 Agosto 2006

Un día cualquiera en una autopista de Estados Unidos un hombre salta por los aires. A partir de este final, estadounidense Paul Auster escribe las páginas de la novela Leviatán, una obra de la que emanan múltiples historias que se encuentran por casualidad.

El misterio del azar es el eje principal de muchas de las historias que Paul Auster ha escrito a lo largo de su carrera. Y Leviatán es una de ellas. ¿Por qué si no van a encontrarse Peter Aaron y Benjamin Sachs, los dos protagonistas de la novela, los dos escritores, en un bar tras una fuerte tormenta de nieve? ¿Cómo puede ser que la esposa de Benajmin Sachs sea que la misma mujer por la que suspiraba en su juventud Peter Aaron? ¿Y por qué piruetas del destino la cartera que se encuentra Maria, una mujer indispensable para encontrar el hilo dentro de laberinto de la novela, conduce a tantas brutales coincidencias?

Cuando uno lee Leviatán tiene la sensación de ir buscando las piezas de un puzzle del que desconoces que dibujo te ofrecerá una vez acabado. El marco que delimita el juego de piezas está compuesto por la relación de amistad existente entre los dos personajes principales: Benjamin Sachs y Peter Aaron. El primero es un hombre sociable, con talento y con una energía desbordante. Por su parte, Peter Aaron representa la ternura, el cariño y la reflexión. De hecho, Leviatán no es más que la reconstrucción cronológica que Peter Aaron hace de la vida de su amigo Benjamin Sachs. Una biografía en la que también tienen un rol destacado las mujeres presentes en el entorno social de los dos amigos escritores.

Precisamente la descripción de ese entorno amplio, pero centrado en unos pocos personajes, es uno de los mayores aciertos de la novela. A lo largo de las páginas (bastantes, por cierto) Auster ofrece a cuenta gotas los datos necesarios para conocer a los personajes con la misma información e impresiones que tiene el narrador de la historia, Peter Aaron, en ese instante del relato. Un narrador que, por otra parte, ejerce de álter ego de Auster. La trayectoria personal de ese protagonista coincide en algunos aspectos con la vida del propio Paul Auster y, de hecho, los nombres de Peter Aaron y Paul Auster son bien parecidos.

La dificultad, por así decirlo, de la novela reside en recordar y, por consiguiente, avanzar a través de una historia protagonizada por tantos personajes unidos por un fino hilo. Sin embargo, la amistad entre Sachs y Aaron y la narración de los diferentes triángulos amorosos y emocionales que se desarrollan en Leviatán constituyen un pilar demasiado firme y bien elaborado como para recomendar esta novela.

No nos olvidemos del azar, ese elemento tan presente en la novela y motor de muchas otras historias en la vida real.

Estadisticas web

Sobre Keep on rollin'


Links



Todo sobre el rock industrial: NIN, Ministry, Skinny Puppy...



Fanzine dedicado al rock'n'roll, la televisión y demás frikadas



Doom, Stoner & Maria: Visita el foro más colgao



Toda la verdad sobre la música rock, punk... y todo tipo de cultura basura


Vídeo destacado


At the Drive-In - "Arcarsenal"


Fotos

elenamerin todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!