La Coctelera

Categoría: M-O

3 Julio 2008


El debut de Midnight Zombie Alligator el pasado viernes dia 27 de junio dejó claro que lo del "sonido Barcelona" no va con ellos. Ni pop, ni música de raíces. En su lugar, la mayoría de canciones toman el ritmo lento y psicodélico del stoner, homenajean con devoción a clásicos como Black Sabbath o los más recientes Turbonegro e incluso se permiten algún toque progresivo. Para empezar no está nada mal, ¿no?

La instrumental "Superman Wheelchair" abrió fuego en una calurosa noche en La Sedeta en la que quien no tenía previsto sudar en un concierto de rock no tuvo más remedio que aguantarse. Por supuesto, la banda formada por Hell Melo a la batería y a la voces, Trillo a la guitarra y Toni Cobretti al bajo, llegó dispuesta a hacer disfrutar a todos los colegas allí reunidos ya que pocas cosas pueden superar la entrega de una banda que empieza. "A worm from the inside" y "True Directions", dos de los primeros temas de MZA y quizás, de los más poppies de su repertorio, fueron los encargados de seguir con su carta de presentación a un público que parecía entender y pasarlo bien con la propuesta de la banda.

Por este motivo, la versión de un clásico como es el "Paranoid" de Black Sabbath tuvo una muy buena acogida y acabó por caldear (más allá de la metáfora) el ambiente. El gusto por combinar piezas más convencionales con instrumentales de corte más psicodélico quedó latente con la intepretación de "Opium Blues", un tema largo y con numerosos cambios de ritmos.

La recta final del concierto la pusieron la coreada versión de uno de los temas más sigificativos del grupo punk noruego Turbonegro como es "I got erection" (toda una declaración de principios) seguida de otros dos temas propios de Midnight Zombie Alligator, "Midnight Runner" y "Flesh + Blood".

Aunque la sorpresa final y la canción más recordada de la noche fue otra versión más que particular que logró sorprender a los que nos reunimos allí. "Una de nuestras influencias es... el negro de Boney M". Y sí, Midnight Zombie Alligator tocaron una versión absolutamente stoner y ralentizada de ese gran clásico discotequero como es "Daddy Cool" y que en La Sedeta se transformó en "Daddy Doom" durante unos buenos 7 o 8 minutos.

Una bis instrumental improvisado ante la insistencia del público cerró lanoche y puso el punto y final a la presentación de los Midnight Zombie Alligator.

Suerte!!

27 Junio 2008

Esta noche, un nuevo grupo barcelonés debuta en escena: Midnight Zombie Alligator

Muerte a los gafapastas!!

18 Noviembre 2007

'1984' de George Orwell

18 nov 07 En: M-O

No es broma. La plaza George Orwell de Barcelona está situada en el centro de la ciudad, en la zona baja de Las Ramblas. Tanto la plaza como sus alrededores, especialmente la calle Escudellers, paso obligado para volver al famoso paseo, son conocidos entre los barceloneses por su peculiar ambiente. Poco podemos observar de la Barcelona fashion y moderna que se proyecta al mundo. Más bien al contrario: lateros, prostitutas, okupas y cada vez más guiris y jóvenes invaden día y noche la zona. Tan peculiar ambiente acabó por bautizar el homenaje urbano al escritor y periodista inglés como "la plaza del Tripi". Las autoridades municipales decidieron controlar la zona con cámaras de vigilancia y la policía pasea a menudo los coches patrulla con un resultado, a primera vista, más bien discreto. Los punkis siguen visitando a George Orwell. Sin embargo, pocas cosas resumen tan bien el mensaje de la obra cumbre de Orwell, 1984, como esa advertencia municipal ilustrada con una cámara de vigilancia.

Que 1984 es una de las obras más influyentes y visionarias del siglo XX es indiscutible. Puede que la obra de Orwell comparta dicho honor junto con el psicoanalismo de Freud, La Metaforfosis de Kafka o los 15 minutos de fama de Andy Warhol. Este alegato anticomunista, antiestalinista y antifascista que Orwell escribió después de luchar en la Guerra Civil Española en las filas del POUM consiguió un doble mérito que pocas obras pueden alcanzar.

En primer lugar, 1984 describió con especial crudeza y delicado detallismo la censura y la represión de una etapa histórica dominada en Europa por el totalitarismo tanto de izquierdas como de derechas. Una etapa en la que la historia de reescribía a base de guerras, genocidios de censura y que Orwell retrató sin necesidad de convertir su obra en un relato repleto de sangre y escenas violentas. No lo necesitaba. La represión, la sensación de impotencia y la pasmosa falta de libertad de la sociedad controlada en todos los aspecto por el Gran Hermano, símbolo del comandante en jefe convertido en Dios y juez, son de una brutalidad lo suficientemente descriptiva por sí misma incluso cuando el Gran Hermano no vigila ("a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno").

Por otra parte, la otra virtud de 1984 es su actualidad. Hoy en día cuando la globalización ha rentabilizado una determinada cultura y la ha convertido en un fenómeno global; cuando el poder parece estar escondido en la ubicuidad de las sedes de las grandes multinacionales (que ya representan dos tercios del comercio mundial según el observatorio DESC) y cuando los medios de comunicación tiene el mayor poder que han tenido en su historia (y que no es otro que el de convertir un suceso local en un fenómeno global), 1984 también puede convertirse en una lectura crítica del presente. O es que, por poner un ejemplo, ¿Es muy retorcido entenderla expansión del inglés (o el chino si no fuera tan difícil) como una nueva neolengua? ¿Acaso eldesconcierto y el miedo deWinston Smith, el funcionario que trabaja reinventando la historia para el Ministerio de la Verdad, noson demasiado reales?

Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.

31 Marzo 2007

El exitazo de Sin City (alabada a rabiar tanto por el público no afín a los cómics de Frank Miller como también aplaudido por los más milleristas, especialmente gracias a la escenificación en la gran pantalla de casi todas las viñetas) es la causa de la gran expectación que ha generado 300. Eso, y el magnífico tráiler hecho a partir de las escenas más épicas y lleno también de hombres musculosos gritando con las venas del cuello súper tensas eso de "Esto es Espaaaaaaaaaaartaaa". Y lo cierto es que el tráiler (con la instrumental "Just like you imaginated" de Nine Inch Nails sonando de fondo) resume a la perfección lo que nos encontramos en 300: una estética muy elaborada, tíos cachas en calzoncillos matándose entre sí y diálogos militar-trascendentales.

Pero vayamos por partes. En cuanto a lo visual, lo cierto es que las películas basadas en las historias de Frank Miller se dejan querer por la cámara y por los efectos especiales. En consecuencia, 300 resulta un ejercicio visual realmente bello. Si en Sin City los blancos, grises y negros digitales hacían maravillas con los ojos del espectador de turno, en 300 los ocres pero también los rojos, el rojo de las capas y por supuesto el rojo de la sangre (especialmente persa) consiguen el deseadísimo y súper buscadísimo efecto de boquiabiertismo en el tío ese que está en la butaca y que en lugar de tragarse esa palomita que sostiene con su mano a apenas dos centímetros de su boca ha decido esperar para ver las consecuencias del ataque de los espartanos. No es para menos puesto que la puesta en escena es casi que es la principal excusa para rodar ahora una película de este tipo. Si es así, objetivo conseguido.

Por contra el argumento, pese a que parece ser bastante fiel al original, no obtiene resultados tan brillantes. Principalmente porque estar durante dos horas escuchando frases épicas y gloriosas (para gloria la pluma del Rey Jerjes) acaba por cansar un poco. No es que los espartanos no sean creíbles. Sin duda los músculos y la pose de Gerard Butler, el rey Leónidas, y del resto de los soldados dan muy bien el pego (no es el caso del Rey Jerjes, quien en lugar de representar a un sanguinario dios persa parece más bien una reinona a punto departicipar en un concurso de travestis. La voz grave, contrapuesta con su look de Dennis Rodman con falda, tampoco ayuda a darle algo de seriedad).

El problema es que ese narrador con toques chulescos que utiliza Frank Miller queda mejor en el cómic que en el cine. En la gran pantalla, eso gritos espartanos, esas frases como "No son 300 hombres, son 300 espartanos" o "Vuelve con tu escudo o sobre él" se hacen un tanto pesadas si no hay algo más. O más bien si te esperas algo más que tortas y sangre. O más si durante toda la película se busca en tono épico y dramático y de repente se aparece la carroza gay del rey Jerjes y suelta esa frase, LA FRASE DE LA PELÍCULA, con la virginidad anal del rey Leónidas a punto de mira. "No es a mi látigo a lo que mas temen mis soldados, sino a mi poder divino. Póstrate ante mi Leonidas y no tendrás porque temerme", no es insinuación. Es una actitud ante la vida y que lo único que provoca es una risotada inmensa en los cines.

Aun y así la película puede acabar siendo objeto de culto. Especialmente para mujeres, culturistas y homosexuales. Porque aparte de sangre, sudor y lágrimas en 300 también hay mucha carne. Mucha carne masculina.De manera arrolladora. Pectorales inmensos, abdominales marcadísimos, nalgas duras y piernas hipermusculadas. Toda una oda al músculo y al vigor con lemas auténticamente pegadizos (Espaaaaaaaartaaaaa). Al fin y al cabo, estos espartanos eran muy modernos.

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